viernes, 17 de abril de 2020

¿Puede el cannabis medicinal ayudar a los pacientes con fibrosis quística ?



La fibrosis quística es un trastorno genético grave y debilitante que reduce significativamente la esperanza de vida y la calidad de vida de quienes lo padecen. Actualmente están apareciendo pruebas del papel fundamental que el sistema endocannabinoide desempeña en este trastorno.

La fibrosis quística (FQ) es un trastorno genético que afecta a los pulmones y a otros órganos. Los síntomas incluyen dificultades para respirar y sobreproducción de esputo como resultado deinfecciones pulmonares.

Se sabe que la FQ está asociada a una proteína llamada reguladora de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística (CFTR), cuya producción está codificada por el gen CFTR. Las personas que poseen determinados polimorfismos del nucleótido único del gen CFTR presentan una menor capacidad de regular el transporte de fluidos en los tejidos epiteliales de los pulmones, el páncreas y otros órganos, lo cual conduce al desarrollo de la propia FQ.

Investigaciones recientes indican que esta anormalidad genética ejerce sus efectos sobre el individuo a través del sistema endocannabinoide propiamente dicho.


Pérdida de grasa, fibrosis quística y el sistema endocannabinoide

La fibrosis quística (FQ) se asocia con el metabolismo anormal de los lípidos; la pérdida de grasa progresiva es un síntoma común de la enfermedad. Los pulmones y el páncreas son los órganos más afectados, lo cual habitualmente deriva en una lesión pulmonar progresiva y en un estado patológico denominado “insuficiencia pancreática”. Este estado patológico da lugar a que el páncreas sea incapaz de sintetizar enzimas en cantidades suficientes, produciéndose una absorción deficiente de los nutrientes.

Puesto que los endocannabinoides son derivados de ácidos grasos, se cree que el sistema endocannabinoide inestable observado en los pacientes de FQ puede ser un resultado de este factor.

Debido a la potencial malabsorción, los pacientes de FQ tienen unas necesidades calóricas considerablemente mayores que los no afectados por la FQ, con el fin de lograr un crecimiento y un desarrollo normales y mantener una buena salud general a lo largo de su vida. Además, los investigadores ya saben desde hace tiempo que en la FQ, la salud pulmonar está vinculada fundamentalmente al estado nutricional; así pues, el mantenimiento de una buena salud alimenticia mejora significativamente el pronóstico a largo plazo y las probabilidades de supervivencia.

Por lo tanto, la mayoría de los pacientes de FQ siguen una dieta hipercalórica específicamente diseñada con el fin de lograr un desarrollo normal y conservar la salud pulmonar. Las dietas de los pacientes de FQ deben estar controladas y vigiladas cuidadosamente, para asegurar que el paciente recibe una nutrición adecuada y, en caso de producirse una malnutrición, deben tomarse medidas inmediatas para revertirla.

En algunos casos, los estimulantes del apetito pueden ser útiles para los pacientes de FQ que padecen malnutrición, aunque en primer lugar es vital asegurarse de que la malnutrición se ha producido por una ingesta insuficiente de alimentos y una falta de apetito, más que por malabsorción. En tales casos, el tratamiento con THC podría representar una alternativa ideal, ya que estimula el apetito, al tiempo que ayuda potencialmente a controlar muchos otros síntomas de la FQ.

Fuente: sensiseeds

Incontinencia Urinaria


La incontinencia urinaria se define como una pérdida de control de la vejiga. La incontinencia puede ser el resultado de varios factores biológicos, incluyendo los músculos débiles de la vejiga y la inflamación, así como de daño nervioso asociado con enfermedades tales como la esclerosis múltiple (EM ) y enfermedad de Parkinson.

Varios ensayos clínicos recientes indican que la terapia cannabinoide podría reducir los casos de incontinencia. Escribiendo en la aplicación de la Rehabilitación revista Clinical febrero de 2003, los investigadores en el Centro de Oxford para la habilitación en el Reino Unido informaron que las dosis autoadministradas de extractos de cannabinoides de la planta mejora el control de la vejiga en comparación con el placebo en pacientes que sufren de esclerosis múltiple y lesión medular.[1]

Los investigadores en el Instituto de Neurología de Londres en un estudio piloto abierto de extractos a base de cannabis para la disfunción vesical en 15 pacientes con esclerosis múltiple avanzada. Después de la terapia cannabinoide, «las urgencias urinarias, el número y volumen de los episodios de incontinencia, frecuencia y nocturia todos disminuyeron significativamente», los investigadores determinaron . » Extractos medicinales a base de cannabis son un tratamiento seguro y eficaz para los problemas urinarios y de otro tipo en los pacientes con esclerosis múltiple avanzada.»[2]

Estos resultados fueron confirmados en 2006 en un estudio multicéntrico, controlado con placebo aleatorio con 630 pacientes administrados con dosis orales de extractos de cannabis o THC. Los investigadores informaron que los sujetos administrados extractos de cannabis experimentaron una reducción del 38 por ciento en episodios de incontinencia desde el inicio hasta el final del tratamiento, mientras que los pacientes administrados THC experimentó una reducción del 33 por ciento, lo que sugiere un «efecto clínico del cannabis en los episodios de incontinencia.[3]

Más recientemente, los datos preclínicos presentados en la reunión anual de la Asociación Americana de Urología 2006 indican que los análogos de cannabis pueden reducir la inflamación de la vejiga y la hiperactividad de vejiga en animales. [4]

A la luz de estos hallazgos , los expertos han recomendado el uso de los cannabinoides como agentes potenciales «de segunda línea» para el tratamiento de la incontinencia.[5]

REFERENCIAS
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[1] Wade et al. 2003. A preliminary controlled study to determine whether whole-plant cannabis extracts can improve intractable neurogenic symptoms. Clinical Rehabilitation 17: 21-29.

[2] Brady et al. 2004. An open label pilot study of cannabis-based extracts for bladder dysfunction in advanced multiple sclerosis. Multiple Sclerosis 10: 425-433.

[3] Freeman et al. 2006. The effect of cannabis on urge incontinence in patients with multiple sclerosis: a multicentre, randomized placebo-controlled trial. The International Urogynecology Journal 17: 636-641.

[4] University of Pittsburgh Medical Center Press Release. May 21, 2006. » Marijuana-derived drug suppresses bladder pain in animal models.»

[5] Kalsi and Fowler. 2005. Therapy insight: bladder dysfunction associated with multiple sclerosis. Nature Clinical Practice Neurology 2: 492-501.

lunes, 13 de abril de 2020

Marihuana Medicinal para la Hemofilia A



La hemofilia A es una enfermedad hereditaria en la que la sangre de una persona no coagula normalmente, lo que provoca episodios hemorrágicos prolongados. Las personas que padecen hemofilia A corren el riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y hemorragias que no se detienen de forma natural sin tratamiento médico. La hemorragia interna y la hemorragia en las articulaciones también son comunes con la hemofilia A y provocan dolor intenso en los pacientes.

El tratamiento del dolor para la hemofilia A es limitado, ya que los analgésicos de venta libre son peligrosos para las personas con trastornos de coagulación sanguínea. La marihuana medicinal puede ser una manera efectiva de controlar el dolor de la hemofilia A sin el riesgo de complicaciones. El cannabis medicinal puede ser una excelente opción para usted o para un ser querido que vive con hemofilia A.

Los síntomas de la hemofilia A varían dependiendo de la gravedad de la enfermedad, pero típicamente incluyen:
  • Sangrado prolongado después de una lesión
  • Sangrado intenso con cortaduras o rasguños menores
  • Hemorragias nasales aleatorias
  • Sangre en las heces o en la orina
  • Moretones grandes u oscuros
  • Sangrado interno en las articulaciones o tejido muscular e hinchazón asociada
  • Dolor debido a la inflamación de las articulaciones y los músculos
  • Sangrado que comienza de nuevo después de detenerse
  • Períodos menstruales intensos
  • Sangrado espontáneo
Una persona con hemofilia A leve puede no recibir un diagnóstico hasta más tarde en la infancia, cuando experimenta una lesión que no detiene el sangrado durante un tiempo anormalmente largo. Las personas con hemofilia A severa notarán sangrado abundante y prolongado después de cualquier corte o lesión. Las extracciones dentales u otras cirugías dentales son particularmente propensas a causar sangrado prolongado en personas con hemofilia A. Una persona con hemofilia A severa también notará una mayor frecuencia de episodios de sangrado espontáneo o sangrado que ocurre sin una causa clara.

Las personas con hemofilia A grave también corren el riesgo de sufrir complicaciones si se presenta sangrado interno en el cerebro, como después de golpearse la cabeza, caerse u otro traumatismo craneal. Algunos síntomas asociados con el sangrado en el cerebro son:
  • Dolor de cabeza después de un traumatismo craneal
  • Rigidez en el cuello o la espalda
  • Mareos, debilidad o dificultad para caminar
  • Somnolencia
  • Vómitos
La marihuana medicinal no puede reemplazar los tratamientos tradicionales para la hemofilia A, debido a que la terapia de reemplazo del factor VIII es necesaria para promover la coagulación sanguínea adecuada. Sin embargo, la marihuana medicinal puede llenar efectivamente el vacío en el manejo del dolor para aquellos que sufren de hemofilia A. La marihuana medicinal también puede reducir otros efectos secundarios causados por las infusiones de factor VII. La marihuana medicinal puede proporcionar alivio por medio de:
  • Relajación de las articulaciones rígidas
  • Aliviar el dolor de las articulaciones y los músculos hinchados
  • Aliviar el dolor de cabeza
  • Controlar la fatiga de la pérdida de sangre o los tratamientos de la hemofilia
  • Aliviar las náuseas por las infusiones de factor VIII
  • Reducir la inflamación por infusiones o lesiones

Fuente: Marijuana Doctors

domingo, 12 de abril de 2020

Los 5 Principales Beneficios del Cannabis para la Diabetes

La prevalencia de la diabetes sigue creciendo en todo el mundo, y necesitamos una solución viable y urgente. La ciencia lleva tiempo investigando los efectos del cannabis sobre la prevención de la diabetes y de la obesidad, una de las principales causas de diabetes. El cannabis puede tener múltiples beneficios y aquí nos vamos a ocupar de cinco de ellos.

Diabetes es el término utilizado para referirse a un conjunto de trastornos metabólicos caracterizados por presentar concentraciones elevadas de glucosa en la sangre. La diabetes afecta a más de 400 millones de personas en todo el mundo (2014), lo que resulta en millones de muertes al año y su prevalencia va en aumento. Disponemos de pruebas sustanciales que indican que el cannabis puede ayudar a prevenir y tratar la enfermedad.



Hay 2 tipos principales de diabetes:
  • El tipo 1 se produce cuando el sistema inmunitario ataca y destruye las células beta productoras de insulina del páncreas, y es necesario administrar inyecciones de insulina. Se desconoce la causa y puede ocurrir a cualquier edad.
  • El tipo 2 se produce cuando el cuerpo no utiliza la insulina de manera efectiva. La diabetes de tipo 2 es más común que la tipo 1. Existen varias causas conocidas de la diabetes de tipo 2, de las que la genética y el estilo de vida son las más importantes. La diabetes de tipo 2 la sufren principalmente los adultos, pero cada vez se diagnostica más en niños.
1. El cannabis puede ser preventivo de la diabetes

La diabetes está relacionada con los niveles altos de insulina en ayunas y la resistencia a la insulina, así como con los niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) o colesterol bueno. En 2013, se publicaron los resultados de un estudio elaborado a lo largo de cinco años sobre los efectos del cannabis en la insulina en ayunas y en la resistencia a la insulina en el American Journal of Medicine. De los 4.657 participantes en el estudio, 2.554 habían consumido cannabis alguna vez en su vida (579 seguían consumiendo y 1.975 habían consumido en el pasado) y 2.103 no habían consumido nunca la sustancia.



Los investigadores descubrieron que los que seguían consumiendo cannabis presentaban niveles de insulina en ayunas un 16 % más bajos que los participantes que nunca habían consumido cannabis, además de tener niveles un 17 % más bajos de resistencia a la insulina y niveles más altos de HDL-C. Los participantes que habían consumido cannabis alguna vez en su vida, pero que ya no consumían, presentaron porcentajes parecidos, pero menos pronunciados, lo que indica que el efecto protector del cannabis desaparece con el tiempo.

Los investigadores también realizaron un análisis de los datos que excluían a las personas a las que se había diagnosticado diabetes. Incluso después de excluir a los diabéticos, se descubrió que los que seguían consumiendo cannabis presentaban niveles reducidos de insulina en ayunas y niveles de resistencia a la insulina, lo que indica que el cannabis puede ayudar a prevenir la aparición de la diabetes, además de controlar los síntomas en los casos diagnosticados.

2.   El cannabis disminuye la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina (RI) es una enfermedad que hace que las células rechacen el mecanismo normal de la insulina, una hormona producida por el páncreas y fundamental para la regulación del metabolismo de la glucosa. La RI está asociada con la diabetes de tipo 2. En la diabetes de tipo 1, el cuerpo no puede producir insulina, mientras que en el tipo 2, la producción de insulina no se ve afectada, pero las células no pueden procesarla.



Cuando las células se vuelven resistentes a la insulina, son incapaces de absorber la glucosa necesaria para proporcionarles energía, y la glucosa no utilizada se acumula en el torrente sanguíneo, lo que conduce a la hiperglucemia.

Los autores del estudio de 2013 descubrieron que los que seguían consumiendo cannabis tenían una RI media de 1,8 comparada con el 2,2 de los que habían consumido en el pasado y con el 2,5 de los que nunca habían consumido cannabis. También se averiguó que los que consumían cannabis actualmente presentaban niveles más bajos de glucosa en la sangre en comparación con los que habían consumido en el pasado y con los que no han consumido nunca. Los consumidores actuales presentaban niveles medios de glucosa en sangre de 99,7 mg/dl en comparación con 100,6 mg/dl de los consumidores pasados y con los 103,5 mg/dl de los que nunca habían consumido. Sin embargo, de momento no se ha determinado el mecanismo exacto mediante el cual los cannabinoides ejercen sus efectos sobre la RI.

3. El cannabis ayuda a prevenir la obesidad

Tanto la obesidad, como el alto índice de masa corporal (IMC) y una gran circunferencia de cintura están relacionados con el riesgo de sufrir diabetes de tipo 2. Se han realizado diversos estudios sobre la relación entre el consumo de cannabis y el IMC con resultados contradictorios. En un estudio de 2005 realizado en jóvenes adultos, se averiguó que el consumo de cannabis no se relacionaba con niveles más altos en el IMC, mientras que dos estudios importantes a nivel nacional hallaron un IMC un poco más bajo y la disminución de los niveles de obesidad en los consumidores de cannabis a pesar de consumir a diario un número de calorías superior a la media. El estudio de 2013 mencionado antes determinó que el consumo actual de cannabis se relacionaba con una circunferencia de cintura más pequeña comparada con la de los que habían consumido en el pasado o nunca.



Aunque no se ha determinado el mecanismo subyacente tras la relación compleja entre el sistema endocannabinoide, la obesidad y la diabetes, un estudio de 2012 demostró que las ratas obesas perdían una cantidad considerable de peso y experimentaban un aumento de peso del páncreas después de la exposición a extracciones de cannabis orgánico.

El aumento de peso del páncreas indica que las células beta del páncreas (que son responsables de la producción de insulina) están protegidas por la presencia de los cannabinoides. En la diabetes de tipo 1, las células beta se destruyen por medio de la respuesta autoinmune, con lo que proporcionarles protección puede ayudar a controlar la enfermedad.


4. El cannabis puede tratar la neuropatía inducida por la diabetes

Las personas que padecen diabetes suelen experimentar trastornos nerviosos como resultado de su enfermedad. El daño producido en el sistema nervioso suele afectar a las zonas periféricas, como las manos y los pies, pero puede ocurrir en cualquier órgano o zona del cuerpo. El daño puede ser asintomático, pero en muchos casos, el trastorno va acompañado de dolor, hormigueo y entumecimiento. Al igual que ocurre con muchas formas de dolor nervioso, puede resultar difícil tratar la neuropatía diabética con los analgésicos convencionales. Sin embargo, se dispone de pruebas que indican que el cannabis también puede jugar un papel aquí.



Un estudio publicado en 2009 investigó los efectos antinociceptivos (reductores del dolor) de los extractos de cannabidiol en casos de neuropatía inducida por la diabetes en ratas. Los autores descubrieron que la administración repetida de extractos de CBD «aliviaba significativamente» la alodinia mecánica (respuesta dolorosa a estímulos no dolorosos) y restauraba la percepción normal del dolor sin inducir hiperglucemia.

También se averiguó que el tratamiento protegía el hígado contra el estrés oxidativo (se cree que es un factor importante que contribuye al desarrollo de la neuropatía) y aumentaba los niveles del factor de crecimiento nervioso a niveles normales.

Sin embargo, de momento, los estudios en humanos han arrojado resultados menos positivos. También en 2009, un ensayo controlado aleatorio investigó la capacidad del spray Sativex de GW Pharmaceuticals para mejorar los síntomas de la neuropatía periférica diabética. Se administró o bien Sativex o placebo a 30 sujetos. Las puntuaciones que reflejaban la escala de dolor mejoraron considerablemente en todos los ámbitos, pero el efecto de Sativex no resultó ser significativamente mayor que el del placebo.




5. El cannabis puede tratar la retinopatía diabética

Hasta el 80 % de los pacientes con diabetes que han padecido la enfermedad durante más de una década desarrollan una complicación conocida como retinopatía diabética (DRP), en la que las células de la retina son dañadas progresivamente. Esta enfermedad es responsable de aproximadamente el 5 % de los nuevos casos de ceguera cada año en los EE. UU.



La DRP se asocia con la ruptura inducida por la glucosa de la barrera hemato-retiniana, una red de células estrechamente unidas que impiden que las sustancias no deseadas de la sangre entren en el tejido de la retina. Esta ruptura hace que el tejido neural se vea expuesto a neurotoxinas, además de aumentar la probabilidad de sangrado dentro de la retina.

Se cree que los procesos de la respuesta inmune proinflamatoria y los del estrés oxidativo desempeñan un papel fundamental en la descomposición de las células de la retina. Hay pruebas que demuestran que el cannabidiol, con su conocida capacidad para combatir tanto el estrés oxidativo como la inflamación, puede ser útil en el tratamiento de la enfermedad.

En un estudio de 2006 publicado en el American Journal of Pathology, se administró CBD a ratas diabéticas y se les realizó pruebas para determinar la tasa de muerte celular de la retina. Se demostró que el tratamiento con CBD reducía significativamente el estrés oxidativo y la neurotoxicidad, y también protegía contra la muerte celular de la retina y la ruptura de la barrera hemato-retiniana. Esto incluía reducir los niveles del factor de necrosis tumoral-α (THFα), una sustancia que se sabe que participa en la respuesta inflamatoria.

Aunque el pensamiento convencional y estereotípico sobre los consumidores de cannabis sugería que el cannabis puede tener un efecto negativo sobre el IMC, la cintura y la diabetes, la evidencia científica sugiere lo contrario. En general, se asocia a los consumidores de cannabis con un menor riesgo de diabetes y menor riesgo de obesidad, una de las principales causas de la diabetes de tipo 2.

FUENTE: sensiseeds

martes, 24 de marzo de 2020

La marihuana como tratamiento para la tuberculosis

La tuberculosis (TB o TBC) es una enfermedad respiratoria que produce una gran debilidad y que, generalmente, puede causar la muerte del enfermo si no recibe el tratamiento adecuado. Los programas actuales tanto de vacunación, como de tratamiento a base de antibióticos, han logrado mantener a raya a la tuberculosis, con éxito, durante décadas en la mayoría de las sociedades desarrolladas, aunque están apareciendo nuevas cepas resistentes a los medicamentos. Se ha demostrado que el cannabis ejerce efectos antimicrobianos sobre la tuberculosis y otros microbios similares.

¿Qué es la tuberculosis?


La tuberculosis es una infección microbiana causada por varias cepas de micobacterias (Mycobacterium tuberculosis principalmente). Las micobacterias necesitan abundante oxígeno para sobrevivir y multiplicarse: por esta razón, M. tuberculosis coloniza los pulmones, mientras que la bacteria de la lepra, M. leprae, con la que está relacionada estrechamente, forma grupos en los tejidos epidérmico y epitelial, que reciben oxígeno de la sangre como el resto de tejidos, pero que también puede absorber el oxígeno atmosférico.

La infección por M. tuberculosis normalmente conduce a una infección latente (asintomática), mientras que el 5-10% de las infecciones ocasionan una forma activa de la enfermedad que causa tos crónica, una rápida pérdida de peso, y fiebre, y que presenta una tasa de mortalidad de alrededor del 66% si no se trata. Con el tratamiento (generalmente antibióticos) se reduce la probabilidad de muerte, pero como el tratamiento de la forma activa de la enfermedad es difícil, largo y costoso, los esfuerzos para contener la tuberculosis dependen mucho más de nuestra capacidad para vacunar a nuestras poblaciones contra ella.

Se cree que, aproximadamente, un tercio de la población mundial está infectada con M. tuberculosis y tiene TB latente. Alrededor del 1% de la población mundial se infecta cada año. En 2012, había unos 8,6 millones de casos crónicos en todo el mundo (y 1,3 millones de muertes a causa de la enfermedad), frente a los 13,7 millones de 2007. La prevalencia y la tasa absoluta de la tuberculosis disminuye, y se han producido enormes ganancias durante las últimas décadas. Sin embargo, la tuberculosis resistente a múltiples medicamentos (MDR-TB) representa una amenaza grave y creciente.

Una radiografía de los pulmones que muestra el aspecto moteado y difuso característico de la tuberculosis.

La tuberculosis multirresistente (MDR-TB, por sus siglas en inglés) normalmente se produce cuando no se completa el tratamiento con antibióticos de “primera línea”, ya que o bien se deja o se interrumpe dicho tratamiento antes de haber acabado con las bacterias. En estos casos, lo que queda son a menudo las formas más resistentes de la bacteria: aquellas que tienen paredes celulares especialmente impermeables (M. tuberculosis es conocida por sus paredes celulares gruesas y cerosas), aquellas que expresan genes que codifican las enzimas modificadoras del medicamento, o las que han mutado por completo. Después, estas bacterias resistentes se multiplican, y pueden transmitirse igual que la TB normal, aunque hay pruebas que demuestran que es menos probable que los brotes de MDR-TB surjan en poblaciones sanas, pero sí más posiblemente entre los pacientes inmunodeprimidos, tales como los enfermos de VIH/SIDA.

Una vez que la infección de TB se ha vuelto resistente a varios medicamentos, su tasa de mortalidad general aumenta hasta alrededor del 80%. Todavía quedarían algunos medicamentos que pueden tratar la MDR-TB, entre los que se incluyen algunas formas de quimioterapia, pero los efectos secundarios dejan al enfermo muy débil. Si estos tratamientos “de segunda línea” no se administran correctamente, la MDR-TB puede convertirse en XDR-TB, o tuberculosis extremadamente resistente. Se estima que se diagnostican 40.000 casos de XDR-TB cada año, y parece que la prevalencia aumenta: en 2008, 49 países habían registrado casos de XDR-TB. A día de hoy, el número de países asciende a 91.

Aunque la MDR-TB es muy poco frecuente, y la XDR-TB aún menos, sería catastrófico que dichas cepas lograsen establecerse en la población general, ya que la vacuna estándar BCG no es del todo eficaz contra ellas (o incluso contra la tuberculosis “normal”, contra la que se estima que presenta, aproximadamente, el 50% de eficacia). Por lo tanto, se buscan nuevas vacunas y opciones de tratamiento con urgencia, y los gobiernos y organizaciones internacionales de todo el planeta ya están asignando fondos para proyectos de investigación y desarrollo.

Historia del cannabis y de la tuberculosis

El uso del cannabis para el tratamiento de la tuberculosis se ha registrado a lo largo de la historia en muchas partes del mundo, y en algunos casos, el uso del cannabis como tratamiento popular para la TB ha persistido hasta nuestros días, aunque en su mayor parte, la generalización de las prácticas médicas modernas ha acabado con la utilización del cannabis en la medicina popular.La tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos es una amenaza incipiente, y cada año se registran nuevos casos en más países (© NIAID)

El uso del cannabis como tratamiento para la tuberculosis se registró por primera vez en la India, y parece haber sido muy popular en los tiempos de la Comisión de Drogas del Cáñamo Indio, de 1893-1894. La Comisión escuchó el testimonio sobre el uso de cannabis para tratar la tuberculosis y una amplia variedad de otras enfermedades, tanto de médicos indios como de occidentales, lo que sugiere que la práctica también era conocida en la Europa contemporánea. Una costumbre poco habitual en la India consistía en cultivar cannabis en el lugar de enterramiento de una cobra muerta. Se creía que el cultivo resultante tenía propiedades medicinales excepcionales, y era muy valorado como tratamiento para la TB.

El cannabis es un elemento importante de la farmacopea tradicional africana, y, en concreto, fue utilizado por los zulúes de Sudáfrica para el tratamiento de diversas enfermedades de las vías respiratorias, como el asma, el resfriado común y la tuberculosis, que se trataba con decocciones elaboradas para tal fin (infusiones de agua caliente). Además de esto, hay informes de consumo tradicional de cannabis en Méjico, como tratamiento para la tuberculosis. En este caso, los enfermos de tuberculosis, o de lepra (curiosamente, dada su estrecha relación), fumaban grandes cantidades de cannabis para reducir sus síntomas. Parece que el uso en la medicina popular mejicana se ha mantenido hasta la actualidad, aunque en los tiempos modernos es más probable que la tuberculosis se trate con una extracción de cannabis con alcohol. También hay informes de que el cannabis se ha utilizado para tratar la tuberculosis en la medicina popular tradicional en Argentina.

Las semillas de cáñamo se usaban para tratar la tuberculosis en la Checoslovaquia de preguerra

En Checoslovaquia, durante la época de la II Guerra Mundial, las semillas de cáñamo se utilizaban, de forma rutinaria, como parte de un programa de tratamiento para los niños que padecían tuberculosis. Antes de 1948 (momento en el que la Industria Farmacéutica checoslovaca fue nacionalizada), un producto llamado Edezyme estaba disponible en el mercado. Incluso ahora, al parecer todavía se produce una receta similar como remedio casero, en algunas áreas. Las semillas de cáñamo molidas se dejaban en infusión con leche caliente (60-80° C) durante por lo menos treinta minutos, antes de prensar la mezcla y filtrarla. Después, al paciente se le administra la mezcla en días alternos. Cada dosis debe contener 375 ml de leche y entre 50-80 gramos de semillas.

Las observaciones registradas, durante casi treinta años, en el Sanatorio Jince, al oeste de Checoslovaquia (ahora parte de la República Checa) indicaban que el tratamiento con leche de semilla de cáñamo solía producir mejoras significativas, y muchas curaciones con éxito, en ausencia de otros medicamentos, y en aquellos tiempos, cuando no eran habituales las comidas equilibradas y nutritivas. Se cree que el alto contenido en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, encontrados en la proteína de la semilla primaria del cáñamo, la edestina, es importante para el tratamiento de la TB. Se ha demostrado que las bacterias de M. tuberculosis se destruyen a mayor velocidad cuando los niveles de ácido araquidónico son altos. El ácido araquidónico se produce en el cuerpo a través del metabolismo del ácido linoleico, que se encuentra en niveles muy altos en las semillas del cáñamo.

La investigación actual sobre el cannabis y la tuberculosis

En la década de 1950, los investigadores empezaron a presentar pruebas de las importantes propiedades antimicrobianas del cannabis, y las investigaciones sobre su uso potencial como tratamiento para la tuberculosis comenzaron formalmente, con resultados iniciales prometedores. En 1960, se demostró que la resina del cannabis aislada inhibía el crecimiento de M. Tuberculosis, y de varios otros patógenos bacterianos, incluso en disoluciones de 1:150.000.

El conocimiento de los cannabinoides específicos estaba dando sus primeros pasos (el CBD y el CBN habían sido aislados en la década de 1940, pero el THC y otros cannabinoides no se identificaron hasta 1964), y debido a que el mundo empezó a endurecer sus legislaciones contra el cannabis en los años 1960 y 1970, la investigación comenzó a estancarse. Sin embargo, se ha demostrado que el CDB ejerce propiedades antimicrobianas específicas, y a medida que la investigación volvió a coger ritmo una vez más en la década de los 90, se empezó a prestar una gran atención a esta área de investigación de nuevo.

Actualmente, la investigación sobre las propiedades microbianas del cannabis ha descubierto pruebas sustanciales de que las cepas resistentes a los medicamentos para la neumonía y la MRSA son destruidas por varios cannabinoides, el CBC, el CBG, el CDB y el THC. En un estudio israelí realizado en 2011, en ratas a las que se inyectó M. tuberculosis con el fin de causarles encefalomielitis autoinmune experimental (un modelo animal de la esclerosis múltiple), se demostró que el tratamiento posterior con CDB reducía en gran medida la progresión de la enfermedad. Los investigadores concluyeron que este efecto era mediado por la inhibición, inducida por el CDB, de la proliferación de células T, una propiedad que el CDB siempre ha demostrado que posee, pero no menciona explícitamente un efecto bactericida directo sobre M. tuberculosis, aunque es posible que desempeñase algún papel en la ralentización de la progresión de la enfermedad.

¿Puede el consumo de cannabis causar o exacerbar la tuberculosis?


Existen pruebas sustanciales que demuestran la relación entre el tabaquismo y el aumento del riesgo de infección de tuberculosis, lo que ha llevado a algunos a suponer que fumar cannabis también conlleva un mayor riesgo. Sin embargo, no hay pruebas que sugieran que fumar cannabis (o la utilización de medios alternativos para la inhalación de los cannabinoides, como la vaporización) aumente, directamente, el riesgo de desarrollar tuberculosis.

Por otra parte, hay pruebas importantes que demuestran que la propagación de la tuberculosis, y de otras enfermedades respiratorias contagiosas, puede facilitarse mediante el uso de métodos inseguros de consumo de cannabis, como compartir bongs o pipas, porros, incluso un espacio cerrado, caluroso y cargado de humo, por ejemplo, un vehículo o una habitación, puede aumentar la posibilidad de que se transmitan los microbios de la tuberculosis. En el caso de compartir un bong, el riesgo de transmisión puede ser más del doble.

Pruebas de que el consumo compartido de cannabis aumenta el riesgo de tuberculosis
En 2003, se registraron una serie de casos de tuberculosis en Queensland, Australia, en un grupo de hombres caucásicos jóvenes (un grupo demográfico al que la enfermedad no suele afectar, las tasas de infección son típicamente más altas en los aborígenes porque antes de la invasión europea, no habían entrado en contacto con la enfermedad, ni habían desarrollado ninguna resistencia natural. Por otro lado, la enorme disparidad actual en las condiciones socioeconómicas significa que los australianos blancos tienen mucho mejor acceso a la salud, a una nutrición adecuada y al agua potable). Tras realizar investigaciones adicionales, se descubrió que los miembros del grupo social, muy unido, compartían bongs o pipas. El estudio del caso concluyó que, si bien el contacto cercano dentro de la casa era el factor de riesgo más importante, el intercambio de pipas también aumentaba, significativamente, el riesgo.

En 2004, se comprobó que un grupo de 11 pacientes jóvenes con tuberculosis de Seattle, Washington estaban relacionados a través del consumo social del cannabis. De entre otros 22 amigos y colegas, a los que se realizaron análisis y pruebas posteriormente, 14 (64%) dieron positivo en la prueba de la tuberculina. Tras seguir investigando, se descubrió que los miembros de este grupo de amigos fumaban y compartían regularmente porros dentro de coches y habitaciones pequeñas (que a menudo tenían las ventanas tapiadas con tablas para ocultar el consumo ilegal de cannabis), y, de forma intencionada, creaban un entorno cerrado y caluroso, en el que el humo exhalado se inhalaba repetidamente, junto con los microbios presentes.

Uno de los posibles problemas a la hora de identificar los casos relacionados con el consumo compartido de cannabis es el hecho de que sigue siendo ilegal en muchas partes del mundo, lo que lleva a la gente a ser reacia a dar el nombre de terceros que puedan estar en riesgo, y, por lo tanto, el riesgo continuo se extiende a otros fuera del círculo social más inmediato, como compañeros de trabajo y miembros de la familia. Para enfermedades como la tuberculosis, que presentan un brote antes de que pueda convertirse en una epidemia, es fundamental, principalmente, identificar y proporcionar el tratamiento adecuado a los “contactos” de los casos existentes. Esta es otra consecuencia negativa de la prohibición, y a la luz de la aparición de nuevas cepas resistentes a los medicamentos, también es un argumento más a favor de la legalización, regulación y educación.

Los cannabinoides, la tuberculosis y la respuesta inmune Th1

Cuando un individuo se infecta con tuberculosis, se desencadena un conjunto de respuestas inmunes que definen la progresión y el resultado de la enfermedad. Esta respuesta inmune difiere entre individuos, y la gran mayoría de los seres humanos nunca presentará ningún síntoma. No se sabe con precisión cuáles son los mecanismos que determinan la inmunidad natural a la tuberculosis. Existen múltiples cepas diferentes, y pueden influir diferentes factores ambientales, y de otro tipo.

Lo que sí se sabe es que la respuesta inmune Th1 es de vital importancia para la defensa contra los patógenos intracelulares (microbios que se infiltran y se multiplican dentro de las células huésped, como la tuberculosis), y las personas que son susceptibles a la tuberculosis sintomática tienen su respuesta inmune Th1 inhibida. En los casos de supresión de la Th1, la respuesta inmunitaria Th2 se pone en marcha. Sin embargo, el propósito de esta respuesta es defenderse de los patógenos extracelulares (tales como toxinas y parásitos), y cuando se ve obligada a intentar defenderse contra la tuberculosis, lo que hace en realidad es facilitar una progresión más rápida y eficaz de los síntomas.

jueves, 19 de marzo de 2020

El cannabis no cura el coronavirus, pero puede ayudar a aliviar ciertos síntomas

Obviamente, no hay una investigación confiable sobre el efecto de CBD o THC sobre la cura del COVID-19. Pero sí sabemos algunas cosas sobre el cannabis y el bienestar general.

En la cesta de los cannabinoides alternativos y el cannabis no psicoactivo, hay una gran cantidad de beneficios medicinales potenciales tanto preventivos como curativos.

Al menos en lo que respecta a la gripe, catarro, influenza y quizas el covid-19, se ha descubierto que el CBD ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, alivia los síntomas y reemplaza los analgésicos de venta libre, los medicamentos para dormir y los ungüentos medicinales que actualmente ocupan espacio en nuestro botiquín. Pero no cualquier CBD lo hará, y el CBD solo no lo hará todo.

Obviamente, el mejor curso de acción en este momento es seguir lavándose las manos vigorosamente, cuidar la tos, evitar grandes multitudes. Pero si te sientes un poco paranoico e hipocondríaco, por alguna razón, aquí hay algunas cosas que debes saber sobre cómo el cannabis medicinal podría ayudar a aliviar los síntomas.

CDB para el apoyo del sistema inmunitario

Se requiere mucha más investigación para mapear con precisión la relación entre los sistemas inmunitario y endocannabinoide, pero está bien establecido que el CBD ayuda a reducir las respuestas autoinmunes e inflamatorias autodestructivas. «Se ha descubierto que el CBD actúa como un modulador del sistema inmune», dice Anna Symonds, directora del programa de CBD Certificado de East Fork Cultivars. «Esto significa que es como un termostato: puede subir o bajar el nivel de actividad, según las necesidades del cuerpo».

Cannabis para la broncodilatación

Según Symonds, el cannabis puede actuar como un broncodilatador, un medicamento que abre las vías respiratorias de los pulmones al relajar los músculos bronquiales. Esa no es una sugerencia para fumar un porro si ya estás luchando contra la irritación bronquial. Pero si está obstruido con flema, usar un vaporizador de mesa para inhalar suavemente una flor con una alta concentración de alfa-pineno, un broncodilatador conocido, podría ayudar a una respiración más fácil.

El cannabis como antibacteriano

Se han realizado investigaciones sobre la actividad antibacteriana de los cinco cannabinoides principales, pero un estudio de febrero dirigido por el profesor de la Universidad McMaster Eric Brown descubrió que el cannabigerol es particularmente efectivo en el tratamiento de Staphylococcus aureus resistente a los antibióticos, o MRSA. «El CBG demostró ser maravilloso para combatir las bacterias patógenas», dice Brown. «Los hallazgos sugieren un potencial terapéutico real para los cannabinoides como antibióticos».

CBD como analgésico

El CBD es popular por su efectividad como analgésico, principalmente debido a sus efectos antiinflamatorios. Pero cualquiera que haya comprado CBD tanto en un growshop respetable como en un mostrador de un estanco puede dar fe de que la eficacia varía mucho de un producto a otro. La efectividad de los picos de aislamiento de CBD a una dosis «media» y generalmente es menos práctica que los productos de espectro completo hechos de toda la planta, con toda la gama de cannabinoides, incluidos niveles bajos de THC, y terpenos intactos. La investigación indica que los productos formulados para plantas enteras son mucho más efectivos, por lo que puede tomar una dosis menor que con el aislado para obtener efectos similares, si no más robustos.

lunes, 16 de marzo de 2020

Aproximadamente la mitad de los pacientes con dolor lumbar pudieron dejar de consumir opioides después de iniciar el consumo de cannabis



En un estudio a largo plazo con 61 pacientes con dolor lumbar que usaban opioides, aproximadamente la mitad de ellos pudieron suspenderlo totalmente después de iniciar el consumo de cannabis, lo que llevó varios años. Este estudio observacional se realizó en un solo lugar, la consulta del médico Jeffrey Y. Hergenrather. Se les proporcionó recomendaciones sobre el cannabis a los pacientes como forma de mitigar su dolor lumbar.

Los autores encontraron que el 50'8% pudo suspender todo el consumo de opioides, tras una media de 6'4 años, y de excluir a dos pacientes. De esos 29 pacientes (47'5%) que no dejaron los opioides, 9 (31%) pudieron reducir su uso, 3 (10%) mantuvieron la misma dosis y 17 (59%) aumentaron su consumo. Los autores concluyen afirmando que en "este estudio observacional a largo plazo, el consumo de cannabis funcionó como alternativa a los opioides recetados en poco más de la mitad de los pacientes con dolor lumbar y como complemento para disminuir el uso en algunos consumidores crónicos de opioides".

Takakuwa KM, Hergenrather JY, Shofer FS, Schears RM. The Impact of Medical Cannabis on Intermittent and Chronic Opioid Users with Back Pain: How Cannabis Diminished Prescription Opioid Usage. Cannabis Cannabinoid Res. 2020 Jan 9. [en imprenta]

viernes, 13 de marzo de 2020

El cannabis modula las concentraciones sanguíneas de hormonas asociadas con el apetito



En un estudio controlado con placebo llevado a cabo con 20 participantes, el cannabis moduló las concentraciones sanguíneas de hormonas relacionadas con el apetito y el metabolismo. Los participantes se sometieron a un estudio cruzado con 4 sesiones de cannabis oral, cannabis fumado, cannabis vaporizado y placebo.

El péptido 1, similar al glucagón, estaba más bajo con el cannabis en comparación con el placebo. Las concentraciones de grelina durante el cannabis oral fueron más altas que después del cannabis fumado y vaporizado. El aumento en las concentraciones de insulina en sangre observadas en el placebo (probablemente debido a la ingesta de "brownies") no se observó con la ingesta de cannabis. Los autores del estudio afirman que "la administración de cannabis en este estudio moduló las concentraciones sanguíneas de algunas hormonas del apetito y metabólicas, principalmente insulina, en los consumidores de cannabis".

Farokhnia M, McDiarmid GR, Newmeyer MN, Munjal V, Abulseoud OA, Huestis MA, Leggio L. Effects of oral, smoked, and vaporized cannabis on endocrine pathways related to appetite and metabolism: a randomized, double-blind, placebo-controlled, human laboratory study. Transl Psychiatry. 2020;10(1):71.

Fuente: https://www.cannabis-med.org/spanish/bulletin/ww_es_db_cannabis_artikel.php?id=500#2

miércoles, 11 de marzo de 2020

¿La cannabis puede ser el siguiente gran antibiótico?

Científicos canadienses descubrieron un nuevo compuesto no psicoactivo llamado cannabigerol que ayuda a controlar infecciones fuertes.

Ante el problema de la resistencia antibacteriana, un compuesto hecho con plantas de cannabis podría servir para la creación de nuevos antibióticos, de acuerdo con investigadores canadienses.

Científicos de la Universidad McMaster, en Canadá, descubrieron un nuevo compuesto no psicoactivo llamado cannabigerol, que además de ser antibacteriano, es eficaz para controlar infecciones por la bacteria staphylococcus aureus, resistente a la meticilina.

En el estudio, publicado en la revista ACS Infectious Diseases, se analizaron 18 cannabinoides disponibles comercialmente, de los cuales “el cannabigerol tenía la actividad más prometedora”.

Para respaldar los hallazgos, los investigadores suministraron el compuesto de la cannabis en ratones con la bacteria Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina.

“El cannabigerol demostró ser maravilloso para combatir las bacterias patógenas. Los hallazgos sugieren un potencial terapéutico real para el uso de cannabinoides como antibióticos”, señalaron.

Sin embargo, explicaron, este compuesto presenta una toxicidad en las células huésped, por lo cual es necesario realizar más estudios hasta que se puedan crear fármacos seguros para humanos.

lunes, 2 de marzo de 2020

El cannabis como vía para tratar el dolor crónico



El XIV Congreso de la Sociedad Española del Dolor se ha celebrado en Murcia bajo el lema “Avanzando en el estudio y tratamiento del dolor”. En el Congreso se ha hablado del cannabis medicinal como vía de actuación para tratar el dolor crónico.

En concreto, los expertos han debatido sobre el potencial terapéutico de los derivados del cannabis para ayudar a controlar ciertos padecimientos crónicos. En palabras del doctor Jordi Pérez, director del Cancer Pain Program y profesor de Anestesiología de la Universidad de McGill de Montreal (Canadá): “Los estudios disponibles demuestran su eficacia analgésica principalmente en cuadros de dolor crónico como el neuropático o el oncológico, proporcionando beneficios moderados para espasticidad, insomnio, fatiga, ansiedad y náuseas”.

El especialista ha explicado que el cannabis medicinal se enfrenta a retos terapéuticos importantes debido a los opioides que deben ser “monitorizados de forma juiciosa para proporcionar alivio del dolor y mejoría en la calidad de vida, previniendo o tratando de forma temprana los efectos secundarios y las conductas aberrantes”.

En la misma línea, la presidenta del Área de Ciencias Básicas del Comité Científico del XIV Congreso de la SED, María Isabel Martín, ha defendido el cannabis medicinal como mecanismo de segunda línea en el Sistema Nacional de Salud y su normalización para evitar que se consuma sin control médico: “Se trata de disponer de una opción más, no sustituye a los opioides, ya que estos cubren un campo muy amplio de actuación. Sin embargo, si se combinan pueden mejorar el resultado final”.

El doctor Pérez ha señalado que los pacientes que tratan el dolor crónico con cannabis medicinal y responden de forma efectiva, muestran una tendencia a disminuir el consumo de otros fármacos analgésicos como opioides, antidepresivos y antiiflamatorios y menos posibilidad de desarrollar dependencia y adicción.