jueves, 21 de marzo de 2019

Enfermedades y el uso del Cannabis Medicinal

Como sus propiedades medicinales son tan diversas, dejamos una lista de enfermedades y otras patologías en las que están recomendados como tratamiento potencial o se ha visto que tienen efecto beneficioso. Esto apoyado por diversas investigaciones científicas que demuestran su potencial como terapia de la Asociación Internacional por el Cannabis como medicamento, por el Departamento de Salud de Canadá, el Ministerio de Salud de los Países Bajos y la Sociedad Española de Investigación.
Una vez que aprende acerca del sistema endocannabinoide en su cuerpo, se entiende muy claro por qué el cannabis puede tratar tantas enfermedades diferentes. La gran cuestión sobre el cannabis como medicina es que es totalmente natural, y no hay preocupación sobre los potencialmente fatales efectos secundarios que se obtienen con otros de los llamados medicamentos.
Nuestra medicina debe ser algo que nos haga sentir mejor, no un experimento químico que nos haga sentir peor o que nos pueda matar. Y con el cannabis, tenemos literalmente décadas de investigación (a pesar de sus restricciones) que demuestran su eficacia y seguridad.
La buena noticia es que a medida que continúa desmoronándose la prohibición, los pacientes tienen un mayor número de opciones de consumo de cannabis, ya sea a través de vaporización, comestibles, productos tópicos, o incluso parches transdérmicos.

  1. Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es un trastorno neurológico de origen incierto que se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria y del comportamiento aprendido. Los pacientes con enfermedad de Alzheimer también son propensos a sufrir de depresión, agitación y pérdida de apetito, entre otros síntomas. No hay tratamientos o medicamentos aprobados disponibles para detener la progresión de la EA.
Una teoría ampliamente aceptada sobre el origen de la enfermedad de Alzheimer es que la deposición de proteína β-amiloide (Aβ) en regiones específicas del cerebro conduce a respuestas inflamatorias localizadas, lo que sumado a la acumulación de otra proteína (proteína tau) forman placas de deposición que finalmente dan lugar a una muerte neuronal con la consiguiente pérdida de sinapsis funcionales y cambios en los niveles de los neurotransmisores. Se cree que estos procesos dan lugar a los síntomas asociados a la enfermedad, tales como déficit de memoria, alteraciones cognitivas y motoras.

La terapia con ellos puede proporcionar alivio sintomático a los pacientes que sufren de EA y también moderar la progresión de la enfermedad.

Estudios pre-clinicos: Cannabinoides y EA.
Existe cierta evidencia que sugiere un papel para el sistema endocannabinoide en la EA [1]. Un estudio in vivo (en animales) informó de una elevación sus niveles del endocannab 2-araquidonoilglicerol (2-AG) en respuesta a la administración intracerebral de un péptido específico para inducir la EA [2]. Otro estudio pre-clínico sugiere que el sistema endocannabinoide protege contra la excitotoxicidad (proceso por el cual las neuronas son dañadas y destruidas), el estrés oxidativo y la inflamación, todos eventos patológicos claves asociados con el desarrollo de EA [3]. También, investigadores informaron que la administración intracerebral de un cannabinoide sintético (WIN 55.212-2) previene el deterioro cognitivo y disminuye la neurotoxicidad en ratas inyectadas con proteína β-amiloide (proteína que se cree induce la EA). También se encontró que adicionalmente los cannabinoides sintéticos redujeron la inflamación asociada con la enfermedad de Alzheimer en tejido cerebral humano en cultivo. “Nuestros resultados indican que los receptores cannabinoides son importantes en la patología de la EA y que los cannabinoides tienen éxito en la prevención del proceso neurodegenerativo que ocurre en la enfermedad” concluyeron los investigadores [4].
Algunos investigadores sugieren que el THC podría unirse e inhibir una enzima (acetilcolinestereasa Ach) previniendo la formación de las placas. Los autores de este estudio señalan que en comparación a los fármacos actualmente prescritos para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, el THC es un inhibidor considerablemente superior de la agregación de Aβ (proceso que induce la EA). “El THC y sus análogos pueden proporcionar una mejor opción terapéutica para la enfermedad de Alzheimer así como para tratar simultáneamente los síntomas y la progresión de la enfermedad” [5]. Igualmente, estudios in vitro sugieren que el CBD (cannabidiol) puede tener efecto neuroprotector, anti-oxidante, y anti-apoptótico (anti muerte celular) [6, 7]. 

Estudios clínicos: Cannabinoides y síntomas de la EA.
Hay muy pocos estudios clínicos de cannabis o cannabinoides en el tratamiento de la EA. Sin embargo, un estudio de 6 semanas con 12 pacientes que sufrían de demencia debido al Alzheimer informó que 5 mg de dronabinol (THC sintético) al día se asoció con una disminución de la conducta perturbada, así como una mejora en la ganancia de peso y disminución de los sentimientos negativos en pacientes con EA. Igualmente, se notificaron reacciones adversas, tales como fatiga, somnolencia y euforia (presumiblemente no deseada) en los pacientes tratados con dronabinol [8]. Otro estudio abierto de seis pacientes sugiere que una dosis de 2,5 mg dronabinol por la tarde redujo la agitación y la actividad motora nocturna en pacientes con demencia severa debido al Alzheimer [9]. En un caso-informe, un paciente que sufre de demencia por Alzheimer que había sido tratado sin éxito con al menos 5 medicamentos (para controlar la agresividad) fue tratado finalmente con nabilona (otro cannbinoiode sintético), inicialmente 0,5 mg a la hora de acostarse, y luego dos veces por día, con inmediata reducción en la severidad de la agitación y la insubordinación y una eventual mejora de varios síntomas de comportamiento después de seis semanas de tratamiento continuo [10]. No está claro si los efectos beneficiosos observados en estos tres estudios están relacionados con los efectos sedantes del THC o a otro mecanismo dependiente de cannabinoides.

También vale la pena señalar que un estudio transversal informó que el uso prolongado de cannabis ingerido o inhalado se asoció con un peor rendimiento en varios dominios cognitivos (por ejemplo, la velocidad de procesamiento de información, la memoria de trabajo, la función ejecutiva y la percepción visoespacial en pacientes con esclerosis múltiple [11]. Por tanto, efectos adversos similares se podrían esperar en el contexto de la demencia por Alzheimer.

A pesar de los buenos resultados observados en los ensayos pre-clínicos, no se puede concluir que la terapia de cannabinoides es completamente efectiva en el tratamiento de la EA. En el 2009, una revisión de los artículos publicados sobre el uso de cannabinoides para el tratamiento de la demencia concluyó que no había pruebas suficientes para sugerir que los cannabinoides son eficaces en la mejora de  la alteración de la conducta, en la demencia o en el tratamiento de otros síntomas de esta, señalando que se necesitan más ensayos doble ciego controlados con placebo para determinar si los cannabinoides son clínicamente eficaces [12]. Sin embargo, un estudio anterior de 1997 observó una mejora en la ganancia de peso y disminución de los sentimientos negativos en pacientes con EA que utilizaron un medicamento análogo sintético del cannabis [8].

Referencias
  1. Benito, C., Núñez, E., Pazos, M. R., Tolón, R. M., & Romero, J. (2007). The endocannabinoid system and Alzheimer’s disease. Molecular neurobiology,36(1), 75-81.
  2. Van der Stelt, M. et al. (2006). Endocannabinoids and β-amyloid-induced neurotoxicity in vivo: effect of pharmacological elevation of endocannabinoid levels. Cellular and Molecular Life Sciences CMLS, 63(12): 1410-1424.
  3. Noonan , J, Tanveer R, Klompas A, Gowran A, McKiernan J, Campbell VA. Endocannabinoids prevent beta-amyloid-mediated lysosomal destabilization in cultured neurons. J Biol Chem, 2010, 285:38543–38554.
  4. Ramírez, B. G., Blázquez, C., del Pulgar, T. G., Guzmán, M., & de Ceballos, M. L. (2005). Prevention of Alzheimer’s disease pathology by cannabinoids: neuroprotection mediated by blockade of microglial activation. The Journal of Neuroscience, 25(8), 1904-1913.
  5. Eubanks, L. M., Rogers, C. J., Beuscher IV, A. E., Koob, G. F., Olson, A. J., Dickerson, T. J., & Janda, K. D. (2006). A molecular link between the active component of marijuana and Alzheimer’s disease pathology. Molecular pharmaceutics, 3(6), 773-777.
  6. Iuvone, T., Esposito, G., Esposito, R., Santamaria, R., Di Rosa, M., & Izzo, A. A. (2004). Neuroprotective effect of cannabidiol, a non‐psychoactive component from Cannabis sativa, on β‐amyloid‐induced toxicity in PC12 cells. Journal of neurochemistry, 89(1), 134-141.
  7. Booz, G. W. (2011). Cannabidiol as an emergent therapeutic strategy for lessening the impact of inflammation on oxidative stress. Free Radical Biology and Medicine, 51(5), 1054-1061.
  8. Volicera, L., Stelly, M., Morris, J., Mclaughlin, J. & Volicer, B. J. (1997). Effects of dronabinol on anorexia and disturbed behavior in patients with Alzheimer’s disease. International Journal of Geriatric Psychiatry, 12, 913-919.
  9. Walther, S., Mahlberg, R., Eichmann, U., & Kunz, D. (2006). Delta-9-tetrahydrocannabinol for nighttime agitation in severe dementia. Psychopharmacology, 185(4), 524-528.
  10. Passmore, M. J. (2008). The cannabinoid receptor agonist nabilone for the treatment of dementia-related agitation. Int.J.Geriatr.Psychiatry. 23: 116-117.
  11. Honarmand, K., Tierney, M. C., O’Connor, P., & Feinstein, A. (2011). Effects of cannabis on cognitive function in patients with multiple sclerosis. Neurology,76(13), 1153-1160.
  12. Krishnan, S., Cairns, R., & Howard, R. (2009). Cannabinoids for the treatment of dementia. The Cochrane Library.

  1. Artritis/Artrosis/Enfermedades Autoinmunes.

El término artritis sirve para designar la existencia de inflamación (con el consiguiente dolor) en alguna articulación que incluye un amplio espectro de diferentes trastornos, por ejemplo, la artrosis (osteoartritis), la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante, y muchos otros. Entre ellas, la artrosis no es una verdadera artritis, ya que está provocada por fenómenos degenerativos en la articulación y no por inflamación de la misma, pero es la causa principal de discapacidad en personas mayores de 65 años en los países desarrollados. Por otro lado, la artritis reumatoide es una enfermedad destructiva, autoinmune que afecta a un más pequeño, pero no insignificante, número de población adulta.

Mientras que estudios científicos han demostrado que articulaciones, huesos y músculos tienen un sistema endocannabinoide funcional [1-3], hay relativamente poca información científica o médica sobre el uso de cannabis o cannabinoides para tratar cualquiera de estos trastornos. La información disponible se resume a continuación.

Artrosis
Hay muy poca información disponible sobre el uso de cannabis o cannabinoides para el tratamiento de la artrosis. Un estudio informó de niveles elevados de endocannabinoides (cannabinoides naturales producidos por nuestro cuerpo) anandamida y 2-araquidonoilglicerol en la médula espinal de ratas con artrosis inducida experimentalmente [3,4]. Otro estudio en ratas, informó que la inyección intra-articular de un activador del receptor cannabinoide CB1 se asoció con una supresión de la actividad nociceptiva (percepción del dolor) desde las fibras del dolor que inervan las articulaciones cuando estas se sometieron a una rotación lesionadora [5]. Por último, la administración local (inyección cercana a la articulación afectada) de un inhibidor de la degradación de los endocannabinoides, que por tanto aumenta la presencia de endocannabinoides en el sistema, se asoció con una disminución del dolor en dos  modelos diferentes de osteoartritis en roedores [6]. Experimentos de comportamiento llevadas a cabo en estas ratas sugirieron que el tratamiento con el inhibidor también disminuyó el dolor articular medido por una disminución de la discapacidad del miembro afectado [6].
Hasta la fecha no se han realizado estudios clínicos con pacientes sobre el uso de cannabis o cannabinoides para el tratamiento de la artrosis. Sin embargo, el actual Reglamento de acceso a Marihuana Médica del departamento de salud de Canadá, permite el uso de marihuana para aquellos pacientes que experimentan dolor severo asociado con artritis severa que; o bien no se han beneficiado, o no sería considerado que se beneficiara de los tratamientos convencionales [7].

Enfermedades Autoinmunes
Investigadores de la Universidad de Carolina del Sur creen haber encontrado un nuevo uso médico al tetrahidrocarbocannabinol (THC), el principio activo del cannabis, que se sumaría a otros ya asentados clínicamente como el alivio de las náuseas y los vómitos en los pacientes de cáncer sometidos a quimioterapia o el tratamiento del dolor crónico. Según explican en la revista Journal of Biological Chemistry, el THC afectaría a las histonas, proteínas fundamentales en los llamados procesos epigenéticos, es decir, cuando los cambios en el entorno o nuestros hábitos activan o desactivan la expresión de ciertos genes.

En concreto, la sustancia presente en la marihuana “apagaría” el interruptor de los genes responsables de la respuesta inmune que causa enfermedades como la artritis, el lupus, la esclerosis múltiple y otras en las que la inflamación desempeña un papel decisivo.

Artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica autoinmune caracterizada por una inflamación progresiva de las articulaciones que lleva a la destrucción de estas, generando incapacidad, dolor significativo y otras complicaciones sistémicas  como por ejemplo, cardiovascular, pulmonar, psicológicos, así como otros trastornos óseos como la osteoporosis [8,9].

Un estudio en un modelo de rata de artritis reumatoide informó de que el tratamiento con THC o anandamida se asoció con una anti-nocicepción (reducción de la sensibilidad al dolor) significativa en un prueba de presión sobre una pata [10]. Otro estudio utilizando el mismo modelo animal demostró una interacción anti-nociceptiva sinérgica entre el THC y morfina en ratas artríticas y no artríticas con la misma prueba de presión sobre una pata [11].

En seres humanos, un estudio encontró que los niveles del endocannabinoide anandamida y 2-araquidonoilglicerol (2-AG) en el líquido sinovial (líquido que se encuentra en las articulaciones) de pacientes con osteoartritis y artritis reumatoide eran mayores en comparación a los voluntarios control sin inflamación, sin embargo el significado de estos resultados es aún incierto [12].

Un estudio clínico preliminar que evalúa la eficacia del medicamento Sativex (derivado del cannabis) para tratar el dolor causado por la artritis reumatoide, informó de un efecto analgésico modesto pero estadísticamente significativo tanto en movimiento como en reposo en pacientes artríticos, así como la mejora en la calidad del sueño [13]. La administración de Sativex fue bien tolerada y no se observó toxicidad significativa. La dosis media diaria en la semana final del tratamiento fue de 5,4 pufs del spray (equivalente a 14,6 mg de THC y 13,5 mg de CBD por día, la duración del tratamiento fue de tres semanas). La gran mayoría de los efectos adversos fueron leves o moderados, y no hubo retiros del tratamiento relacionados con los efectos adversos.

A pesar de la evidencia hallada hasta ahora, una reciente revisión de las publicaciones sobre cannabis y dolor concluyó que la evidencia en apoyo del uso de cannabis por vía oromucosa (por ejemplo, Sativex) para el tratamiento del dolor asociado con artritis reumatoide es débil y dado el perfil de efectos secundarios típicamente asociados con el uso de cannabinoides, los daños potenciales parecen ser mayores que cualquier beneficio modesto alcanzado [14]. Sin embargo, es necesaria mayor investigación para poder concluir si el uso de cannabis es realmente efectivo o no en el tratamiento del dolor asociado con esta enfermedad.

Igualmente, el actual Reglamento de acceso a Marihuana Médica  del departamento de salud de Canadá, permiten el uso de marihuana para aquellos pacientes que experimentan dolor severo asociado con artritis que, o bien no se han beneficiado, o no sería considerado para beneficiarse de los tratamientos convencionales [7].
Es importante señalar que los hallazgos relacionados a estas dos dolencias podrían ser aplicables a otros tipos de artritis.

Enfermedad de Crohn
 Múltiples estudios han encontrado que esta enfermedad dolorosa y potencialmente mortal – también conocida como “enfermedad inflamatoria intestinal” – puede ser tratable con terapia de cannabinoides.

Lupus
Esta enfermedad inflamatoria crónica afecta a aproximadamente 1,5 a 2 millones solo en Estados Unidos. Aunque la enfermedad no tiene cura, dos de las propiedades terapéuticas más comunes del cannabis – alivio del dolor y la inflamación – son eficaces en el alivio de los síntomas del lupus.

Referencias
  1. Idris, A. I., & Ralston, S. H. (2010). Cannabinoids and bone: friend or foe?.Calcified tissue international, 87(4), 285-297.
  2. Watkins, B. A., Hutchins, H., Li, Y., & Seifert, M. F. (2010). The endocannabinoid signaling system: a marriage of PUFA and musculoskeletal health. The Journal of nutritional biochemistry, 21(12), 1141-1152.
  3. Richardson, D., Pearson, R. G., Kurian, N., Latif, L., Garle, M. J., Barrett, D. A., … & Chapman, V. (2008). Characterisation of the cannabinoid receptor system in synovial tissue and fluid in patients with osteoarthritis and rheumatoid arthritis. Arthritis Research and Therapy, 10(2), R43.
  4. Sagar, D. R., Staniaszek, L. E., Okine, B. N., Woodhams, S., Norris, L. M., Pearson, R. G. & Chapman, V. (2010). Tonic modulation of spinal hyperexcitability by the endocannabinoid receptor system in a rat model of osteoarthritis pain. Arthritis & Rheumatism, 62(12), 3666-3676.
  5. Schuelert, N., & McDougall, J. J. (2008). Cannabinoid‐mediated antinociception is enhanced in rat osteoarthritic knees. Arthritis & Rheumatism, 58(1), 145-153.
  6. Schuelert, N., Johnson, M. P., Oskins, J. L., Jassal, K., Chambers, M. G., & McDougall, J. J. (2011). Local application of the endocannabinoid hydrolysis inhibitor URB597 reduces nociception in spontaneous and chemically induced models of osteoarthritis. Pain, 152(5), 975-981.
  7. Minister of Justice, Government of Canada. Marihuana Medical Access Regulations. 2011.
  8. Richards, B. L., Whittle, S. L., & Buchbinder, R. (2012). Neuromodulators for pain management in rheumatoid arthritis. The Cochrane Library.
  9. McInnes, I. B., & Schett, G. (2011). The pathogenesis of rheumatoid arthritis. New England Journal of Medicine, 365(23), 2205-2219.
  10. Smith, F. L., Fujimori, K., Lowe, J., and Welch, S. P. (1998). Characterization of delta9-tetrahydrocannabinol and anandamide antinociception in nonarthritic and arthritic rats. Pharmacol.Biochem.Behav. 60: 183-191.
  11. Cox, M. L., Haller, V. L., & Welch, S. P. (2007). Synergy between Δ 9-tetrahydrocannabinol and morphine in the arthritic rat. European journal of pharmacology, 567(1), 125-130.
  12. Richardson, D., Pearson, R. G., Kurian, N., Latif, L., Garle, M. J., Barrett, D. A., … & Chapman, V. (2008). Characterisation of the cannabinoid receptor system in synovial tissue and fluid in patients with osteoarthritis and rheumatoid arthritis. Arthritis Research and Therapy, 10(2), R43.
  13. Blake, D. R., Robson, P., Ho, M., Jubb, R. W., & McCabe, C. S. (2006). Preliminary assessment of the efficacy, tolerability and safety of a cannabis-based medicine (Sativex) in the treatment of pain caused by rheumatoid arthritis. Rheumatology, 45(1), 50-52.
  14. Richards, B. L., Whittle, S. L., & Buchbinder, R. (2012). Neuromodulators for pain management in rheumatoid arthritis. The Cochrane Library.

  1. Asma

Existe evidencia sobre el uso de cannabis como tratamiento para el asma desde la década del 70 [1,2]. En cuanto a datos de estudios preclínicos, hay evidencia que sugiere un papel del sistema endocannabinoide en la regulación del tono del músculo liso bronquial [3]. Mientras que estudios en animales con cannabinoides clásicos y sintéticos sugieren un posible rol de estos compuestos en el tratamiento del asma [4-6].

En la década de 1970, los primeros estudios clínicos demostraron una disminución significativa de la resistencia de las vías aéreas y un incremento en la conductancia de vías respiratorias en específico (en hombres sanos  fumadores habituales de cannabis), poco después de fumar cannabis [1,7]. Este efecto se ha atribuido en gran medida a las propiedades broncodilatadores del THC [8].

Sin embargo, para los asmáticos, los beneficios de fumar cannabis es probable que sean mínimos. Si bien fumar cannabis parece disminuir los broncoespasmos, aumentar la broncodilatación y mejorar modestamente la función respiratoria en algunos asmáticos [9-11], el humo del cannabis contiene gases nocivos y partículas que irritan y dañan el sistema respiratorio [8]; Por lo que fumar no es una terapia viable para el asma. Sin embargo, se han estudiado métodos de administración  de THC alternativos, por aerosol o administración oral. Dosis de 100 y 200 mg de Δ9-THC en aerosol mejoró significativamente la función ventilatoria en los asmáticos y fueron generalmente bien toleradas [12,13]. En otro estudio, dosis de 5-20 mg de  Δ9-THC en aerosol aumentó rápida y eficazmente la conductancia de las vías respiratorias en sujetos sanos, pero, produjo broncodilatación o broncoconstricción en asmáticos [14].

Por otra parte la administración oral de 10 mg Δ9-THC o 2 mg nabilona (cannabinoide sintético) no produjo broncodilatación clínicamente significativa en pacientes con obstrucción de las vías respiratorias reversible [2,15,16].

En un  estudio reciente publicado en 2014, investigadores hallaron que el THC y otros cannabinoides sintéticos bloquean las contracciones musculares en tejidos aislados de bronqueos humanos, causadas ​​por una molécula de señalización llamada acetilcolina mediante la activación de los receptores CB1, lo que podría explicar el efecto broncodilatador producido por fumar marihuana [17].

Si bien, la marihuana fumada, puede no ser útil para el tratamiento periódico del asma, debido al efecto irritante del humo y los posibles efectos psicoactivos. La administración oral, o por medio de vaporizadores serían las alternativas para su uso terapéutico. También, los cannabinoides pueden ser de utilidad por su acción inmunomoduladora, interviniendo la naturaleza inflamatoria de la enfermedad. Lo que representa una nueva y prometedora vía de tratamiento.

Actualmente se están desarrollando derivados sintéticos hidrosolubles de cannabinoides (ya que los fitocannabinoides son liposolubes) para favorecer su administración en forma de aerosol. No obstante, aún no se evalúa su eficacia clínica.

Referencias
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  2. Abboud, R. T., & Sanders, H. D. (1976). Effect of oral administration of delta-tetrahydrocannabinol on airway mechanics in normal and asthmatic subjects.CHEST Journal, 70(4), 480-485. 
  3. Calignano, A., Katona, I., Desarnaud, F., Giuffrida, A., La Rana, G., Mackie, K., … & Piomelli, D. (2000). Bidirectional control of airway responsiveness by endogenous cannabinoids. Nature, 408(6808), 96-101.
  4. Jan, T. R., Farraj, A. K., Harkema, J. R., & Kaminski, N. E. (2003). Attenuation of the ovalbumin-induced allergic airway response by cannabinoid treatment in A/J mice. Toxicology and applied pharmacology, 188(1), 24-35.
  5. Giannini, L., Nistri, S., Mastroianni, R., Cinci, L., Vannacci, A., Mariottini, C., … & Masini, E. (2008). Activation of cannabinoid receptors prevents antigen‐induced asthma‐like reaction in guinea pigs. Journal of cellular and molecular medicine, 12(6a), 2381-2394.
  6. Fukuda, H., Abe, T., & Yoshihara, S. (2009). The cannabinoid receptor agonist WIN 55,212-2 inhibits antigen-induced plasma extravasation in guinea pig airways. International archives of allergy and immunology, 152(3), 295-300
  7. Vachon, L., FitzGerald, M. X., Solliday, N. H., Gould, I. A., & Gaensler, E. A. (1973). Single-dose effect of marihuana smoke: Bronchial dynamics and respiratory-center sensitivity in normal subjects. New England Journal of Medicine, 288(19), 985-989.
  8. Tashkin, D. P. (2001). Airway effects of marijuana, cocaine, and other inhaled illicit agents. Current opinion in pulmonary medicine, 7(2), 43-61.
  9. Tashkin, D. P., Shapiro, B. J., & Frank, I. M. (1974). Acute effects of smoked marijuana and oral delta9-tetrahydrocannabinol on specific airway conductance in asthmatic subjects. Am Rev Respir Dis, 109(4), 420-8.
  10. Tashkin, D. P., Shapiro, B. J., Lee, Y. E., & Harper, C. E. (1975). Effects of smoked marijuana in experimentally induced asthma. Am Rev Respir Dis,112(3), 377-86.
  11. Gong, H., Tashkin, D. P., Simmons, M. S., Calvarese, B., & Shapiro, B. J. (1984). Acute and subacute bronchial effects of oral cannabinoids. Clinical Pharmacology & Therapeutics, 35(1), 26-32.
  12. Williams, S. J., Hartley, J. P., & Graham, J. D. (1976). Bronchodilator effect of delta1-tetrahydrocannabinol administered by aerosol of asthmatic patients.Thorax, 31(6), 720-723.
  13. Hartley, J. P., Nogrady, S. G., & Seaton, A. (1978). Bronchodilator effect of delta1‐tetrahydrocannabinol. British journal of clinical pharmacology, 5(6), 523-525.
  14. Tashkin, D. P., Shapiro, B. J., Lee, Y. E., & Harper, C. E. (1976). Subacute effects of heavy marihuana smoking on pulmonary function in healthy men. New England Journal of Medicine, 294(3), 125-129.
  15. Davies, B. H., Radcliffe, S., Seaton, A., & Graham, J. D. (1975). A trial of oral delta-1-(trans)-tetrahydrocannabinol in reversible airways obstruction. Thorax, 30(1), 80-85.
  16. Gong, H., Tashkin, D. P., & Calvarese, B. (1983). Comparison of bronchial effects of nabilone and terbutaline in healthy and asthmatic subjects. The Journal of Clinical Pharmacology, 23(4), 127-133.
  17. Grassin‐Delyle, S., Naline, E., Buenestado, A., Faisy, C., Alvarez, J. C., Salvator, H.,… & Devillier, P. (2014). Cannabinoids inhibit cholinergic contraction in human airways through prejunctional CB1 receptors. British journal of pharmacology, 171(11), 2767-2777

  1. Cáncer

Primero, es necesario dejar en claro que no hacemos apología a que el cannabis es la cura milagrosa del cáncer, esta es una enfermedad compleja en la que intervienen muchos factores y por tanto cada caso es distinto de otro. No queremos dar falsas esperanzas, pero sí podemos afirmar es que el uso de marihuana en muchos casos ayuda a llevar de mejor manera la enfermedad, igualmente creemos que falta mucha información para poder proclamar que el cannabis cura el cáncer.

Igualmente, son muchos los casos de personas que señalan que se han curado del cáncer mediante el uso de extractos concentrados de cannabinoides (generalmente en forma de aceite). El más famoso de ellos es el de Rick Simpson, un canadiense que señala que curó un cáncer a la piel (y otros problemas de salud) mediante el uso de aceite de marihuana. También está el caso de  la tan valiente Mykayla, una niña que a sus 7 años fue diagnosticada con una leucemia linfoblástica aguda que había hecho metástasis en su cerebro y el líquido cefalorraquídeo, y que a sus actuales 9 años se mantiene libre de cáncer gracias también a estos extractos. Y así muchos casos más, cuyos testimonios fácilmente son posibles de encontrar a través de internet y las redes sociales.

Por otro lado, lo que podemos afirmar a partir de los resultados de las investigaciones publicadas hasta ahora es que los beneficios medicinales del cannabis en el cáncer se relacionan a tres efectos fisiológicos derivados de la acción de los cannabinoides. La primera es la capacidad de algunos cannabinoides de detener la proliferación celular en tumores [1], así como incitar a las células cancerígenas al suicidio (apoptosis celular) sin afectar las células sanas [2]. La segunda es que ayuda a combatir las náuseas y vómitos (efecto antiemético), por lo que es muy útil en pacientes que están recibiendo quimioterapia/radioterapia ya que disminuyen estos molestos efectos secundarios. La tercera es la capacidad del cannabis de inducir el apetito, siendo muy útil en pacientes que presentan caquexia, un estado de desnutrición extrema dada por algunas enfermedades como cáncer, sida, anorexia y otras enfermedades autoinmunes. En  pacientes con cáncer que están recibiendo terapia es muy útil ya que permite mantener el apetito activo a pesar de la quimioterapia.

Es importante destacar que si bien existe mucha evidencia popular/informal, prácticamente todas las investigaciones científicas llevadas a cabo hasta ahora sobre cannabinoides y cáncer  son en su mayoría estudios pre-clínicos realizados utilizando células cancerígenas cultivadas en el laboratorio (in vitro) o en modelos animales (in vivo), ya que el ensayo en humanos (estudios clínicos) es el siguiente paso en la investigación, al que se espera llegar en los próximos años. Igualmente, esto no ocurre con el efecto antiemético y del apetito, ya que al estar relacionados con síntomas que se presentan comúnmente en muchas enfermedades, la eficacia del uso de cannabis y/o cannabinoides se encuentra comprobada y respaldada.

Reducción y muerte de células cancerígenas.
Según muchos estudios científicos (en cultivos de laboratorio y modelos animales), diferentes cannabinoides (naturales y sintéticos) ejercen una amplia gama de efectos inhibidores del crecimiento de las células cancerosas *, incluyendo:

  • Activación de la muerte celular, a través de un mecanismo llamado apoptosis.
  • Supresión de la división celular.
  • Inhibición de la formación de nuevos vasos sanguíneos en los tumores (proceso denominado angiogénesis).
  • Reducción de las posibilidades de que las células cancerosas metastaticen al resto del cuerpo, impidiendo que las células migren o invadan los tejidos vecinos.
  • Aceleración de la “máquina de eliminación de residuos” interna celular (proceso conocido como autofagia), que puede conducir a la muerte celular.

El último estudio difundido hasta la fecha que confirma este efecto fue publicado en julio de 2014 en el Journal of Biological Chemistry y mostró que inyecciones de THC en ratones con tumores implantados causó que las células se suicidaran (autofagia). También se redujo el crecimiento de tumores en líneas celulares (cultivo de células) de cáncer de mama y  de cerebro [2].

Otro estudio publicado en julio de 2011 demostró el efecto del CDB sobre la muerte celular programada en líneas celulares (cultivos) de cáncer de mama. Los investigadores descubrieron que el CDB induce la muerte celular programada, independiente de los receptores CB1, CB2, o vainilloides [3].

Efecto Antiemético.
Las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia (CINV, por sus siglas en inglés) son de los eventos adversos más angustiantes y comunes asociados con el tratamiento del cáncer. Mientras los vómitos en general parecen estar bien controlados con los tratamientos actuales, las náuseas (agudas, anticipatorias, o  tardías) permanecen más mal controladas y el uso de cannabis o cannabinoides podría aportar algún tipo de beneficio en ciertos casos [4]. En efecto, medicamentos basados en cannabinoides son ampliamente recetados y utilizados para tratar estos efectos secundarios de la quimioterapia. Es importante tener en cuenta que se ha informado que el uso excesivo de cannabis puede desencadenar paradójicamente un síndrome de vómitos cíclicos crónico (hiperémesis).

Muchos pacientes en tratamiento que utilizan cannabis ven como este alivia las náuseas y vómitos posteriores a la quimioterapia, sus efectos son ampliamente reconocidos, y cada vez hay más evidencia que sugiere un rol importante del sistema endocannabinoide en la regulación de las náuseas y vómitos. Efectivamente, se han encontrado receptores cannabinoides CB1 y CB2  en las zonas del tronco cerebral asociadas con el control del vómito. Este efecto está mediado tanto por THC, como por CBD [5,6].

Síndrome de desgaste y pérdida de apetito.
La capacidad del cannabis para aumentar el apetito ha sido popularmente reconocida durante muchos años. Todo usuario sabe que luego de consumir marihuana viene el conocido “bajón” o “munchie”, un aumento del apetito repentino y fuerte. Estudios epidemiológicos sugieren que las personas que utilizan activamente cannabis tienen un mayor consumo de energía y entrada de nutrientes que los no usuarios [7]. Estudios de laboratorio controlados con sujetos sanos sugieren que la exposición al cannabis, ya sea por inhalación o ingestión oral de THC se correlaciona positivamente con el aumento en el consumo de alimentos, ingesta de calorías, y el peso corporal [8,9]. Además existen estudios que muestran una alta concentración de receptores CB1 en las áreas del cerebro asociadas con el control de la ingesta de alimentos y la saciedad, dando más soporte a la relación entre el consumo de cannabis y la regulación del apetito [10,11,12]. Además,  creciente evidencia sugiere un papel para el sistema endocannabinoide no sólo en la modulación del apetito, la palatabilidad de alimentos y la ingesta, sino también en el metabolismo energético y la modulación del metabolismo de lípidos y glucosa [13].
Actualmente se utiliza cannabis para inducir el apetito en pacientes de cáncer, así como enfermos de sida y anorexia nerviosa, también ha tenido éxito en enfermos de Alzheimer que se rehusaban a comer [14].

Cáncer de próstata 
Reciente evidencia anecdótica y científica – un estudio del 2009 publicado en el British Journal of Cáncer – sugiere que el cáncer de próstata podría ser inhibido mediante el tratamiento de cannabinoides.

Leucemia
Esta forma peligrosa de cáncer – que afecta a la sangre y comienza en la médula ósea – se ha investigado por sus posibles respuestas al tratamiento con CBD y THC. Aunque sigue habiendo una gran cantidad de trabajo por hacer en el tema, los estudios preliminares sugieren que el tratamiento para la leucemia con cannabis tiene un futuro brillante en los años venideros.

Cáncer de Mama
Este es el tipo de cáncer más común entre las mujeres y al mismo tiempo existe una gran cantidad de investigación aunque no se ha completado en la forma en que la enfermedad responde al tratamiento con cannabis, un estudio publicado el año pasado en Oncología Molecular encontró que el CBD puede ser una sustancia “potente” en la lucha contra este triple negativo cáncer de mama.

Cáncer de colon
Esta variedad particularmente virulenta de cáncer ha sido tratada eficazmente mediante el uso de extractos de cannabis con alto contenido de CBD.

Cáncer de páncreas
Al menos un estudio – aparece en la publicación seminal de Investigación del Cáncer – sugiriendo que el cannabis podría resultar fundamental en el tratamiento del cáncer considerado como el cuarto diagnosticado más mortífero de cáncer.

Cáncer de Piel
Mientras que el colectivo médico sigue siendo dudoso en este caso, las personas continúan compartiendo con el resto del mundo cómo el cannabis les ayudó a superar el cáncer de piel.

El cáncer de vejiga
Un informe de febrero el año 2015 estudio publicado en The Journal of Urology encontró que el uso de cannabis en los hombres de California podía estar “inversamente asociado con el riesgo de cáncer de vejiga.” Mientras que el estudio se ocupó de decir que un efecto causal no se ha detectado, el estudio, no obstante, ofrece una promesa a aquellos que buscan contrarrestar los efectos o incluso prevenir esta enfermedad dañina y a menudo fatal.

Referencias.
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Gliomas.
Los gliomas (tumores en el cerebro) son formas de cáncer malignas especialmente agresivas, a menudo resulta en la muerte de los pacientes afectados dentro de uno o dos años después del diagnóstico. No existe una cura para los gliomas y la mayoría de los tratamientos disponibles sólo proporcionan un alivio sintomático leve.

Una revisión de la literatura científica moderna revela numerosos estudios preclínicos y un estudio clínico piloto que demuestra la capacidad de los cannabinoides para actuar como agentes antineoplásicos (sustancias que impiden el desarrollo, crecimiento, o proliferación de células tumorales malignas), especialmente en líneas celulares de glioma.
Publicado en la edición de septiembre de 1998 de la revista FEBS Letters, investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, informaron que el Δ9-THC inducía la apoptosis (muerte celular programada) en células de glioma en cultivo [1]. Los investigadores siguiendo su hallazgos iniciales, posteriormente publicaron en el año 2000, que la administración en animales tanto de THC y el cannabinoide sintético WIN 55,212-2 “indujo una regresión considerable de los gliomas malignos”  [2]. Los investigadores confirmaron una vez más la capacidad de los cannabinoides para inhibir el crecimiento de tumores en animales en 2003 [3].

Ese mismo año, investigadores italianos de la Universidad de Milán, informaron que el cannabinoide no psicoactivo, cannabidiol (CBD), inhibe el crecimiento de diversas líneas celulares de glioma humano in vivo (en animales) e in vitro (células cultivadas). Los investigadores concluyeron que “el CDB puede producir una actividad antitumoral significativa tanto in vitro como in vivo, lo que sugiere una posible aplicación del CDB como agente antineoplásico” [4].

En 2004, Sanchez, Guzmán y sus colegas informaron que los cannabinoides inhiben el crecimiento tumoral de glioma en animales y en muestras tumorales de glioblastoma multiforme de humanos mediante la alteración de la morfología de los vasos sanguíneos. Los investigadores concluyeron que “el presente estudio de laboratorio y sus hallazgos clínicos proporcionan una línea farmacológica nueva para terapias basadas en cannabinoides” [5].

También, investigadores del Instituto de Investigación del Centro Médico del Pacífico de California informaron que la administración de THC en  líneas celulares de glioblastoma multiforme humanas disminuyó la proliferación de las células malignas e indujo la muerte celular con mayor rapidez que la administración de WIN 55.212-2. Los investigadores también observaron que el THC se dirige selectivamente a las células malignas sin tener en cuenta las sanas de una manera más profunda que la alternativa sintética [6]. Por otro lado, un ensayo pre-clínico independiente informó que la administración combinada de THC y temozolomida (fármaco quimioterapéutico) “aumentó la autofagia (muerte celular programada) en tumores cerebrales resistentes a los tratamientos convencionales contra el cáncer” [7].

El equipo de la Universidad Complutense de Madrid también ha informado que la administración de THC reduce el crecimiento de glioblastoma multiforme recurrente en pacientes diagnosticados con este tipo de tumor. En este primer ensayo clínico piloto sobre la evaluación del uso de cannabinoides y glioblastoma, los investigadores encontraron que la administración intratumoral de THC se asoció con una reducción de la actividad celular tumoral en dos de los nueve pacientes” “El perfil de seguridad razonable del THC, así como su posible acción antiproliferativa sobre las células tumorales presentados aquí y en otros estudios, puede sentar las bases para futuros ensayos dirigidos a evaluar la posible actividad antitumoral de los cannabinoides”, concluyeron [8]. Varios investigadores adicionales también han instado recientemente a una mayor exploración de las terapias a base de cannabis para el tratamiento de gliomas [9-11]. Un caso separado, publicado en 2011 en la revista de la Sociedad Internacional de Neurocirugía Pediátrica, también documenta la regresión espontánea de tumores cerebrales residuales en dos niños, coincidente con el uso de cannabis [12].

Además de la capacidad de los cannabinoides de moderar las células de glioma, estudios independientes demuestran que los cannabinoides y los endocannabinoides también pueden inhibir la proliferación de otras diversas líneas celulares de cáncer, incluyendo carcinoma (forma de cáncer con origen en células de tipo epitelial o glandular, de tipo maligno) de mama [13-17], carcinoma de próstata [18-22], carcinoma colorrectal [23-24], adenocarcinoma gástrico [25], carcinoma de piel [26], células de leucemia [27-30], neuroblastoma [31,32], carcinoma de pulmón [31,33], carcinoma de útero [31], epitelioma de tiroides [34], adenocarcinoma de páncreas [35, 36], carcinoma cervical [37], cáncer oral [38], cáncer de las vías biliares (colangiocarcinoma) [39] y linfoma [40, 41].

En consecuencia, algunos expertos creen ahora que los cannabinoides “pueden representar una nueva clase de fármacos contra el cáncer que retardan su crecimiento, inhiben la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos, importante en el crecimiento de tumores) y la diseminación metastásica de las células cancerosas” [42, 43].”Estos compuestos son baratos de producir y hacer un mejor uso de sus propiedades únicas podría resultar en  fármacos mucho más rentables contra el cáncer en el futuro” [44]. Médicos israelíes están actualmente recomendando que “el tratamiento con cannabinoides sea ofrecido a pacientes en las primeras etapas de cáncer” [45].

Referencias.
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  1. Diabetes

La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por presentar altos niveles de glucosa en la sangre (hiperglicemia) por defectos en la secreción de insulina, o su acción, o ambos. Hay dos tipos principales de diabetes. En la diabetes tipo 1 (también conocida como diabetes juvenil) el páncreas es incapaz de producir insulina y quienes la padecen deben depender de insulina médica para sobrevivir. En cambio, la diabetes tipo 2 (no insulinodependiente) se producen cantidades inadecuadas de insulina. La diabetes tipo 2 es una enfermedad menos grave que normalmente puede ser controlada a través de la dieta. Con el tiempo, si la diabetes no se controla puede causar ceguera, falla o daño en los nervios renales, endurecimiento de arterias y muerte.
De momento no existen estudios clínicos sobre el uso de cannabis para el tratamiento de la diabetes, pero si existe un pequeño número de estudios preclínicos que señalan que los cannabinoides pueden modificar la progresión de la enfermedad y proporcionar alivio de algunos síntomas [1,2]. Un estudio de 2006 informó que inyecciones de 5 mg por día del cannabinoide no psicoactivo CBD redujeron significativamente la incidencia de la diabetes en ratones. Los investigadores informaron que el 86 % de los ratones control no tratados en el estudio desarrollaron diabetes. Por el contrario, sólo el 30 % de los ratones tratados con CBD desarrolló la enfermedad [3]. En otro experimento realizado por los mismos investigadores, se informó que todos los ratones control desarrollaron diabetes en una media de 17 semanas (rango 15 a 20 semanas), mientras que la mayoría (60%) de los ratones tratados con CBD se mantuvo sin diabetes a las 26 semanas [3].

Un estudio de 2013 evaluó el efecto del THCV (tetrahidrocannabivarina) en ratones obesos genéticamente modificados, informó que la administración del cannabinoide produjo varios efectos beneficiosos metabólicamente relativos a la diabetes, incluyendo reducción de la intolerancia a la glucosa, mejora de la tolerancia a la glucosa, mejora de los niveles de triglicéridos en el hígado y aumento de la sensibilidad a la insulina. Los autores concluyeron, “Sobre la base de estos datos, se puede sugerir que el THCV puede ser útil en el tratamiento de un síndrome metabólico y/o la diabetes tipo 2, ya sea solo o en combinación con tratamientos existentes”. Y que, “Dados los beneficios reportados del CBD en la diabetes tipo 1, una combinación  THCV/CDB puede ser beneficioso para los diferentes tipos de diabetes mellitus” [4].

Otros ensayos preclínicos han demostrado que los cannabinoides pueden mitigar varios síntomas de la enfermedad. En un estudio publicado el año 2006, investigadores informaron que las ratas tratadas con CDB por períodos de una a cuatro semanas experimentaron una protección significativa de la retinopatía diabética. Esta condición es la principal causa de ceguera por diabetes en adultos en edad de trabajar [5].

Los cannabinoides también han demostrado aliviar el dolor neuropático asociado con la enfermedad. Un par de estudios publicados en 2004 informaron que los ratones administrados con un agonista (activador) de los receptores cannabinoides experimentaron una reducción en alodinia táctil (dolor resultante de estímulos no perjudicial para la piel) relacionada con la diabetes en comparación con los controles no tratados. Lo que sugiere que  “los cannabinoides tienen un  efecto beneficioso potencial sobre el dolor neuropático diabético experimental” [6,7].

Más recientemente, investigadores de EEUU, Suiza e Israel informaron que la administración de CDB reduce varios síntomas de la miocardiopatía diabética (debilitamiento del músculo cardíaco) en un modelo de ratón de diabetes tipo 1. Los autores concluyeron: “Estos resultados, junto con el excelente perfil de seguridad y tolerabilidad del CDB en los seres humanos, sugieren fuertemente que puede tener un gran potencial terapéutico en el tratamiento de las complicaciones diabéticas” [8].

También en los últimos años, estudios observacionales han informado que quienes consumen cannabis poseen un menor riesgo de contraer diabetes mellitus tipo 2 que los no usuarios. Investigadores evaluaron la asociación entre diabetes mellitus y el consumo de marihuana entre adultos de 20 a 59 años de edad en una muestra nacional representativa de la población estadounidense de 10.896 adultos. Informaron que los consumidores (en el pasado y presente) de cannabis poseían una menor prevalencia de diabetes del adulto (tipo 2), incluso luego que los autores ajustaran por variables sociales (etnia, nivel de actividad física, etc.), a pesar de todos los grupos poseen una historia familiar similar de diabetes. Los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cannabis y otras enfermedades crónicas, como la hipertensión, accidente cerebrovascular, infarto o insuficiencia cardiaca en comparación con los no usuarios. Los autores concluyen: “Nuestro análisis … muestra que los participantes que usaron marihuana tenían una menor prevalencia y menor probabilidad de diabetes relativa a los no usuarios de marihuana” [9].
Otro ensayo observacional independiente publicado en 2013 informó que los sujetos que consumieron cannabis poseen índices favorables relacionados con el control diabético en comparación con los que no tienen un historial de uso de marihuana. Los investigadores evaluaron la relación entre el consumo de marihuana e insulina en ayunas, glucosa y resistencia a la insulina en una muestra de 4.657 sujetos masculinos. Llegaron a la conclusión: “Aquellos que reportaron haber usado marihuana en el último mes tenían menores niveles de insulina en ayunas y de resistencia a la insulina, así como la circunferencia de cintura más pequeña y mayores niveles de HDL-C [lipoproteína de alta densidad o colesterol ‘bueno’]. Estas asociaciones fueron más leves entre aquellos que informaron haber usado marihuana al menos una vez (no en los últimos 30 días), lo que sugiere que el impacto del consumo de marihuana en la insulina y en la resistencia a la insulina existe durante períodos de uso reciente”[10,11].

Con la incidencia de diabetes en constante aumento, tanto en la población adulta y juvenil, parecería que la investigación de cannabinoides se justifica aún más en el tratamiento de esta enfermedad.

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  11. Strat and Foll. 2011. American Journal of Epidemiology, 174: 929-933.

  1. Enfermedades Psiquiátricas

Existen muchas reivindicaciones sobre los efectos beneficiosos del cannabis y los cannabinoides en el tratamiento de una variedad de trastornos o enfermedades psiquiátricas como la ansiedad, depresión, trastornos del sueño, trastorno de estrés postraumático y síntomas de abstinencia asociados con el abuso de drogas o adicción. Las siguientes secciones proporcionan información obtenida de las publicaciones científicas y médicas con respecto al uso del cannabis y los cannabinoides en el tratamiento de estos trastornos.

Esquizofrenia
Este trastorno mental debilitante puede provocar alucinaciones, habla incoherente, aislamiento social y la institucionalización. A pesar de los estudios e informes contradictorios, muchos pacientes con esquizofrenia se pasan al cannabis para aliviar sus síntomas, y un estudio ha puesto de manifiesto que el sistema endocannabinoide tiene una participación directa en la enfermedad mental.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
El CBD – uno de los principales compuestos del cannabis – se ha demostrado que puede combatir la ansiedad y regularla de manera efectiva. Esto podría llegar a ser un cambio de juego para aquellos que viven con los efectos de este trastorno.

Ansiedad y depresión
Los usuarios de cannabis informan recurrentemente reducciones en la ansiedad, aumento de la relajación y el alivio de la tensión [1]. Una encuesta realizada aproximadamente a 4400 personas sugirió que aquellos que consumían cannabis diariamente o semanalmente reportaron una disminución en el estado de ánimo deprimido, y un aumento en el afecto positivo, en comparación con los encuestados que afirmaron que nunca consumieron cannabis [2]. Sin embargo, el estudio sufrió de una serie de inconvenientes graves y por tanto debe ser interpretado con precaución.

Evidencia preclínica y clínica indica un papel importante del sistema endocannabinoide en la ansiedad y la depresión. Resultados de estudios en animales sugieren que dosis bajas de agonistas (activadores) de los receptores CB1 reducen el comportamiento ansioso y aumentan las respuestas anti-depresivas [3,4]. También, agonistas de los receptores CB1 parecen para mejorar la neurotransmisión serotoninérgica central y noradrenérgica, de manera similar a la acción de los medicamentos antidepresivos [5,6]. Pero por otro lado, estimulaciones de alto nivel de los receptor CB1, o la administración de antagonistas del receptor CB1, invierte esta respuesta y puede desencadenar una depresión [6-9].

La supresión de la señalización del sistema endocannabinoide es suficiente para inducir un estado depresivo tanto en animales como en humanos (revisado en [10]). Además, se han encontrado que las concentraciones de endocannabinoides se encuentran significativamente reducidas en mujeres con depresión mayor [11]. Estos hallazgos sugieren que el tono adecuado de endocannabinoides juega un papel importante en la regulación del humor.

Los datos clínicos para el cannabis y el THC
Primero, es importante señalar que el uso rutinario de  cannabis o de medicamentos en base cannabinoides para tratar la ansiedad o la depresión primaria debe considerarse con precaución, especialmente desanimando su uso a personas con antecedentes de trastornos psicóticos, la evidencia clínica limitada indica que estos fármacos pueden ser vías terapéuticas alternativas en pacientes que sufren de ansiedad o depresión secundaria a ciertas enfermedades crónicas. Por ejemplo, en un estudio de pacientes VIH + que informaron usar cannabis para manejar sus síntomas, el 93% citó una mejoría de la ansiedad y el 86% citó una mejora en la depresión [12]. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el 47% de los encuestados informó también deterioro en la memoria, que puede deberse tanto al uso de cannabis como a efectos de la enfermedad. La mejora del estado de ánimo también fue reportada como un efecto beneficioso del consumo de cannabis en pacientes que sufren de esclerosis múltiple [13]. Igualmente, se observaron mejoras en la ansiedad o depresión en un estudio sobre pacientes que sufren de dolor neuropático crónico y que fumaron cannabis [14].

El cannabidiol
Evidencia creciente sugiere un papel importante del cannabidiol (CBD) en la disminución de la ansiedad, aunque el grado en que el CDB (a las concentraciones que se encuentran comúnmente en el cannabis) es capaz de conseguir este efecto sigue siendo incierta [15,16]. Estudios preclínicos han demostrado que el CDB y derivados del CDB disminuyeron  el comportamiento ansioso en un modelo de rata [17]. Un estudio clínico del año 1980 mostró que el CDB (1 mg/kg) atenuó, los efectos ansiogénicos producidos por el THC (0,5 mg/kg) en ocho voluntarios sanos con historial de uso de marihuana [18]. Otro estudio clínico cruzado doble ciego, demostró que una sola dosis de CDB (400 mg) redujo significativamente la ansiedad anticipatoria, pero aumentó la sedación mental, aunque los resultados se consideraron preliminares y fueron sugeridos más estudios de seguimiento [19]. Estudios de imágenes del cerebro por tomografía computarizada (SPECT) mostraron que, en contraste con el placebo, el CDB disminuyó el flujo sanguíneo cerebral regional en las áreas corticales límbicas y paralímbicas, regiones implicadas en la fisiopatología de la ansiedad [19]. Por otro lado, un estudio más reciente, doble ciego aleatorizado y controlado con placebo mostró que 600 mg de CDB administrado por vía oral se asoció con una reducción significativa en la ansiedad, deterioro cognitivo, e incomodidad en pacientes que sufren de trastorno de ansiedad social generalizada sometido a una prueba simulada de hablar en público [20]. Los autores advierten que el estudio es de carácter preliminar, y que son necesarios estudios adicionales más grandes y bien controlados para fundamentar este efecto. Aunque el mecanismo preciso por el cual CDB ejerce sus efectos ansiolíticos no está bien establecido, puede actuar ya sea disminuyendo el flujo de sangre a las regiones del cerebro asociadas con el procesamiento de la ansiedad o de estímulos basados ​​en el miedo, o posiblemente a través de la modulación de la neurotransmisión serotoninérgica [21,22].

Referencias
  1. Crippa, J. A., Zuardi, A. W., Martín‐Santos, R., Bhattacharyya, S., Atakan, Z., McGuire, P., & Fusar‐Poli, P. (2009). Cannabis and anxiety: a critical review of the evidence. Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental, 24(7), 515-523.
  2. Denson, T. F., & Earleywine, M. (2006). Decreased depression in marijuana users. Addictive behaviors, 31(4), 738-742.
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  19. de Souza Crippa, J. A., Zuardi, A. W., Garrido, G. E., Wichert-Ana, L., Guarnieri, R., Ferrari, L., … & Busatto, G. F. (2004). Effects of cannabidiol (CBD) on regional cerebral blood flow. Neuropsychopharmacology, 29(2), 417-426.
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Estrés Postraumático
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo. Al parecer implica un procesamiento anormal de la memoria y una mala adaptación a condiciones ambientales diferentes [1]. Los síntomas característicos incluyen, recuerdos intrusivos persistentes, o una re-experimentación del acontecimiento traumático original (a través de sueños, pesadillas y flashbacks disociativos), entumecimiento y evasión, y el aumento de la excitación [2]. Es un trastorno muy común por ejemplo en ex-soldados.

Sistema Endocannabinoide y TEPT.
Evidencia creciente sugiere un papel importante del sistema endocannabinoide (SEC) en el trastorno. El SEC se ha relacionado con la regulación de los estados emocionales y los procesos cognitivos, y estudios neuroanatómicos han detectado la presencia de elementos del sistema endocannabinoide en una serie de estructuras cerebrales implicadas en el aprendizaje y la memoria, y en las estructuras que también desempeñan un papel central en el condicionamiento del miedo y la respuesta [3].
Estudios preclínicos.
Un número de estudios pre-clínicos demuestran que la inhibición del receptor CB1 evita la extinción de recuerdos adversos, un proceso natural de adaptación [4-7]. Por el contrario, en algunos casos, la activación del receptor CB1 parece mejorar en algún grado la desaparición de estos recuerdos [4,7], pero se necesita más investigación para aclarar y justificar este efecto. Sin embargo, no hay estudios que hayan investigado los efectos de THC per se en la extinción de recuerdos desagradables. En conjunto, la evidencia de estos estudios pre-clínicos sugiere un papel del sistema endocannabinoide en la extinción de recuerdos adversos, y plantea la posibilidad de que el sistema endocannabinoide puede ser una diana terapéutica válida para el tratamiento de enfermedades asociadas con la retención inadecuada de recuerdos adversos o respuestas inadecuadas a situaciones desagradables, como el trastorno de estrés postraumático o las fobias [5].

Ensayos clínicos.
Aunque evidencia informal sugiere que el cannabis ayuda en el tratamiento de los síntomas de TEPT, hasta ahora no existen ensayos clínicos controlados sobre este tema. De hecho, el único ensayo clínico reportado hasta ahora que examina el efecto de los cannabinoides en el TEPT es un ensayo abierto, no controlado por placebo sobre el uso de nabilona (cannabis sintético) para el TEPT [2]. En él, cuarenta y siete pacientes con diagnóstico de trastorno de estrés postraumático, con al menos dos años de historia de pesadillas relacionadas con TEPT resistentes a las terapias convencionales, con un mínimo de una pesadilla semanal, y sin historia previa de sensibilidad a los cannabinoides o evidencia de reacciones psicóticas, fueron admitidos en el estudio. Los pacientes comenzaron con 0,5 mg de nabilona, 1 h antes de la hora de acostarse. Todas las dosis se mantuvieron por debajo de 6 mg al día. El rango de dosis efectiva varió entre 0,2 mg y 4 mg por la noche. 72% de los pacientes reportaron el cese total o una disminución de la gravedad de las pesadillas (duración del tratamiento 4-12 meses o más). Otros beneficios reportados incluyen una mejora en el tiempo de sueño, una reducción de los flashbacks durante el día, y el cese de la sudoración nocturna. Los efectos secundarios reportados incluyen mareo, amnesia, mareos y dolor de cabeza. No se observó tolerancia a la nabilona en este estudio.
Otro estudio importante publicado el 2013, determinó que los pacientes con TEPT presentaban un nivel anormalmente bajo de endocanabinoides en su sistema. Este mismo equipo de científicos ha comenzado a desarrollar un medicamento que ofrezca unas ventajas similares a la marihuana, pero sin el potencial de adicción que puede tener el uso descontrolado de cannabis [8].

En la actualidad, un equipo de investigadores de la Asociación Multidisciplinar para Estudios Psicodélicos en conjunto con la Universidad de Arizona han recibido la aprobación para comenzar a realizar el único estudio con marihuana fumada para tratar los síntomas del TPEP, la investigación la desarrollaran en veteranos de guerra que de manera regular no han obtenido beneficio de otros tipos tratamientos para este trastorno, en la actualidad están a la espera que el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) les proporcione la marihuana para comenzar con la investigación [9].

Referencias
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  2. Fraser, G. A. (2009). The use of a synthetic cannabinoid in the management of Treatment‐Resistant nightmares in posttraumatic stress disorder (PTSD). CNS neuroscience & therapeutics, 15(1), 84-88.
  3. Lutz, B. (2007). The endocannabinoid system and extinction learning. Molecular neurobiology, 36(1), 92-101.
  4. Pamplona, F. A., Prediger, R. D., Pandolfo, P., & Takahashi, R. N. (2006). The cannabinoid receptor agonist WIN 55,212-2 facilitates the extinction of contextual fear memory and spatial memory in rats. Psychopharmacology, 188(4), 641-649.
  5. Marsicano, G., Wotjak, C. T., Azad, S. C., Bisogno, T., Rammes, G., Cascio, M. G., … & Lutz, B. (2002). The endogenous cannabinoid system controls extinction of aversive memories. Nature, 418(6897), 530-534.
  6. Varvel, S. A., & Lichtman, A. H. (2002). Evaluation of CB1 receptor knockout mice in the Morris water maze. Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics, 301(3), 915-924.
  7. Chhatwal, J. P., Davis, M., Maguschak, K. A., & Ressler, K. J. (2005). Enhancing cannabinoid neurotransmission augments the extinction of conditioned fear. Neuropsychopharmacology, 30(3), 516-524.
  8. Neumeister, A. et al. (2013). Elevated brain cannabinoid CB1 receptor availability in post-traumatic stress disorder: a positron emission tomography study. Molecular psychiatry, 18(9), 1034-1040.
  9. Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies.

  1. Epilepsia

Evidencia creciente señala un rol importante del sistema endocannabinoide en la modulación del tono neuronal y la excitabilidad, y posiblemente en la epilepsia. Estudios en humanos y animales sugieren  que la actividad epiléptica se asocia con cambios en los niveles y en la distribución de los receptores CB1 en el hipocampo [1-3]. Niveles reducidos del endocannabinoide anandamida se han detectado en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con epilepsia del lóbulo temporal no tratados, diagnosticados recientemente [4].

Estudios preclínicos.
Estudios in vitro, así como llevados a cabo en animales,  sugieren que los cannabinoides tienen un efecto anticonvulsivo [5-9]. Sin embargo, también se ha descrito una actividad pro-convulsiva [5,10]. Los receptores CB1 principalmente se encuentran ubicados pre-sinápticamente, donde normalmente inhiben la liberación de neurotransmisores clásicos [11]. El efecto anti-epiléptico de los cannabinoides se cree está mediado por la inhibición presináptica de liberación de glutamato dependiente de receptores CB1  [2, 12]; por otro lado, los efectos epileptógenos (que induce convulsiones epilepticas) pueden ser provocados por la inhibición presináptica de la liberación de GABA [6,7,9,13,14]. Por lo tanto, los agonistas (activadores) de los receptores CB1 tienen el potencial de provocar o suprimir la actividad epileptiforme dependiendo de qué terminales presinápticos sensibles a cannabinoides son afectados (es decir glutamatérgica o GABAérgica) [5, 12].

Estudios clínicos
Una revisión de la literatura hasta el año 2001 que describe los efectos del cannabis sobre los síntomas de epilepsia en humanos concluyó que, si bien el consumo de cannabis puede reducir la frecuencia de convulsiones en algunos casos y provocar convulsiones en otros, en la mayoría de los casos es probable que no tenga ningún efecto [15]. Sin embargo, en los últimos años el cannabidiol (CDB) ha ganado popularidad como un antiepiléptico o anti-convulsivo, es fácil hallar casos de personas que reportan el cese de las convulsiones luego de comenzar a utilizar extracciones (aceite) de marihuana. Pero los primeros estudios científicos con CDB aún no han sido objeto de seguimiento con ensayos clínicos más grandes y convincentes para la comunidad médica. Una reciente revisión de Colaboración Cochrane destinado a evaluar la eficacia y seguridad de los cannabinoides como monoterapia o tratamiento complementario para los pacientes con epilepsia concluyó que la evidencia disponible no es suficiente para poder extraer conclusiones fiables sobre la eficacia de los cannabinoides como tratamiento para la epilepsia [16]. No obstante, en la actualidad una compañía farmacéutica se encuentra probando un medicamento llamado Epidiolex, una forma purificada de  cannabidiol  (CDB), para tratar las convulsiones de la epilepsia y otras enfermedades. Los primeros resultados son prometedores, el medicamento llevó a una reducción media en la frecuencia de crisis del 50% en un grupo de 27 niños y adultos jóvenes con epilepsia resistente al tratamiento, además el 15% de los pacientes quedaron completamente libres de convulsiones tras el tratamiento [17]. Se espera que durante el año 2015 se obtengas más resultados de las siguientes etapas de investigación. Iremos actualizando la página a medida que vaya sucediendo.

La vigente Regulación de Acceso a Marihuana Médica (MMAR, por sus siglas en inglés, sistema que da acceso a marihuana de calidad controlada para uso medicinal en Canadá) permite el uso de marihuana seca en el contexto de la epilepsia en pacientes que experimentan convulsiones y que, o bien no se han beneficiado, o no serían considerados de beneficiarse de los tratamientos convencionales [18].

Referencias.
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  1. Esclerosis múltiple, ELA y Lesión de la Medula Espinal.

Esclerosis múltiple
Informes clínicos y reportes informales que señalan la capacidad de los cannabinoides para reducir los síntomas relacionados con la esclerosis múltiple (EM), como el dolor, la espasticidad, la depresión, la fatiga, y la incontinencia son abundantes en la literatura científica [1-12]. Podríamos decir, que la investigación de cannabis y cannabinoides en relación a la EM es de las más activas y por tanto donde existe un mayor número de resultados prometedores.

Algunos estudios, tanto en pacientes que sufren de esclerosis múltiple y en modelos animales de la enfermedad, sugieren que el trastorno se asocia con cambios en los niveles de endocannabinoides, encontrándose menor cantidad de estos cannabinoides endógenos en las personas que sufren de la enfermedad y aumentando su concentración durante los brotes, sugiriendo que los cannabinoides juegan un rol importante en el desarrollo de esta enfermedad [13-16].

Disfunción motora, espasticidad, temblor y dolor.
Estudios preclínicos en diferentes especies animales, sugieren que los cannabinoides mejoran los signos de disfunción motora (problemas de movimiento y coordinación) en modelos experimentales de esclerosis múltiple [17]. En otro estudio, los animales afectados tratados con THC bien no tenían signos clínicos de la enfermedad o mostraron signos clínicos leves con retraso en su inicio, también los animales tratados tenían una marcada reducción en la inflamación del tejido del sistema nervioso central  en comparación con los animales no tratados [18].

Un estudio clínico publicado en el  2006 realizado con 167 pacientes con EM reportaron que el uso de extractos de cannabinoides obtenidos a partir de plantas enteras, alivian síntomas como el dolor, la espasticidad e incontinencia de la vejiga durante un período prolongado de tratamiento (la duración media de los participantes en el estudio  fue de 434 días) sin necesidad de aumento de la dosis [19]. Otro ensayo de dos años de extensión publicado el 2007 también informó que la administración de extractos de cannabis se asoció con reducciones a largo plazo en el dolor neuropático en algunos pacientes con EM [20]. Posteriormente en 2010, investigadores reportaron que inhalar cannabis redujo significativamente la intensidad del dolor y la espasticidad en pacientes con EM en un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo. Llegaron a la conclusión de que “el cannabis fumado fue superior al placebo en la reducción de la espasticidad y el dolor en pacientes con EM y proporciona algún beneficio más allá del tratamiento prescrito” [21]. En el 2012 un nuevo ensayo (aleatorizado y controlado con placebo) con cannabis inhalado, que involucraba pacientes con EM que no respondían a la terapia convencional proporcionó resultados similares,  los investigadores concluyeron que “el cannabis fumado era superior al placebo en la reducción de los síntomas y del dolor en pacientes con espasticidad resistente al tratamiento” [22]. Por tanto, no es sorprendente que pacientes con esclerosis múltiple suelan informar que utilizan cannabis [23].

Inmunomodulación, neuroprotección y progresión de la enfermedad.
Aunque una gran cantidad de evidencia sugiere que los cannabinoides ejercen efectos inmunosupresores, que podrían ser beneficiosos en enfermedades como la EM, gran parte de esta información proviene de estudios pre-clínicos en los que los niveles de cannabinoides dados a los animales probablemente exceden a las que normalmente se administra a los pacientes [24]. Por lo tanto, se cree que los efectos beneficiosos de los cannabinoides es más probable que procedan de sus propiedades neuroprotectoras en lugar de sus características inmunosupresoras [24-26]. Sin embargo, investigadores también han informado de que la administración de THC oral puede estimular la función inmunológica en pacientes con EM. Señalando que estos resultados sugieren que los cannabinoides potencialmente podrían modificar la enfermedad [27].

Otros estudios sugieren que los cannabinoides también pueden inhibir la progresión de la EM además de retardar la progresión de los síntomas. En 2003, investigadores informaron que la administración de un cannabinoide sintético (WIN 55,212-2) proporciona “neuroprotección significativa” en un modelo animal afectado por EM. “Los resultados de este estudio son importantes porque sugieren que, además del manejo de los síntomas, el cannabis también puede ralentizar los procesos neurodegenerativos que finalmente conducen a la discapacidad crónica en la esclerosis múltiple y, probablemente, otras enfermedades”, concluyeron los investigadores [28]. Posteriormente investigadores españoles reportaron hallazgos similares, documentando que “el tratamiento de ratones con EM con un activador cannabinoide (WIN55, 512-2) redujo su discapacidad neurológica y la progresión de la enfermedad” [29].

Encuestas
En el Reino Unido, el 43% de los pacientes con EM informó haber experimentado con cannabis en algún momento, y el 68% de esta población lo utilizó para aliviar los síntomas de la EM [30]. En Alberta (Canadá) en el año 2000, la prevalencia del uso medicinal de cannabis entre pacientes que buscan tratamiento para la EM fue de un 16%, con un 43% de los encuestados indicando que habían consumido cannabis en algún momento de su vida [31]. Mientras que el 14% de personas con EM encuestadas el 2002 en Nueva Escocia informó del uso de cannabis con fines médicos y un 36% señaló haber usado cannabis para cualquier propósito [32]. Los pacientes con EM informaron del uso de cannabis para controlar síntomas como la espasticidad y el dolor crónico, así como la ansiedad y/o depresión, también reportaron mejoras en el sueño [31,32]. Las dosis de cannabis fumado reportada por estos pacientes variaron de unas pocas bocanadas a 1 g o más a la vez [32].
Actualmente la Academia Americana de Neurología apoya la marihuana medicinal como una opción de tratamiento para los pacientes con EM. Publicado en el 2014, un reporte sobre terapias complementarias típicamente usadas cuando los tratamientos convencionales fallan, señala que el cannabis parece ser la terapia que muestra el potencial más fuerte [33]. Efectivamente, en la actualidad se receta el medicamento Sativex (un preparado farmacéutico derivado del cannabis con presencia de THC  y CBD) a muchos pacientes en EE.UU y Europa para tratar los síntomas derivados de la esclerosis múltiple.

Esclerosis Lateral Amiotrófica
Aunque es otro tipo de esclerosis, la ELA también es una enfermedad del Sistema Nervioso Central degenerativa de tipo neuromuscular. Se origina cuando unas células del sistema nervioso llamadas moto neuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal: en sus etapas avanzadas los pacientes sufren una parálisis total que se acompaña de una exaltación de los reflejos tendinosos.

Existe evidencia pre-clínica que implica el sistema endocannabinoide en la progresión de ELA  en modelos de ratón de la enfermedad, y bajo ciertas condiciones los cannabinoides han demostrado retrasar la progresión de la enfermedad modestamente y prolongar la supervivencia en estos modelos animales [34,35]. Un informe señala que el uso de cannabis hizo que disminuyeran calambres y fasciculaciones en pacientes con ELA que lo consumían fumado o bebían té de cannabis, con hasta un 10% de estos pacientes que utilizan marihuana para el control de síntomas [36].

Lesión de la médula espinal (o enfermedad de la médula espinal)
Estudios pre-clínicos en animales sugieren que la lesión de la médula espinal provoca cambios en la actividad del sistema endocannabinoide, y que los agonistas del receptor cannabinoide pueden aliviar el dolor neuropático asociado con lesiones de la médula espinal [37-39]. Sin embargo, existe información clínica limitada respecto al uso de los cannabinoides para tratar los síntomas asociados con la lesión de la médula espinal, como el dolor, la espasticidad, espasmos musculares, incontinencia urinaria y dificultad para dormir.

Estudios doble ciego, cruzados controlados con placebo de un extracto oral de THC  y/o THC: CDB (Sativex®) sugirió mejoras modestas en el dolor, espasticidad, espasmos musculares, y la calidad del sueño en pacientes con lesión de la médula espinal [40,41]. Otro estudio doble ciego, aleatorizado contrrolado con placebo, mostró una mejora estadísticamente  significativa en las puntuaciones de la espasticidad en pacientes con lesión de la médula espinal [42]. Una más reciente estudio doble ciego, controlado con placebo, cruzado usando nabilona (cannabinoide sintético) también mostró una mejora en la espasticidad en comparación con placebo en pacientes con lesión de la médula espinal [43].

La vigente Regulación del Acceso a Marihuana Médica (MMAR, por sus siglas en inglés, sistema que da acceso a marihuana de calidad controlada para uso medicinal en Canada) permite el uso de marihuana seca en el contexto de fuertes dolores y espasmos musculares persistentes asociados con la esclerosis múltiple y lesión de la médula espinal o enfermedad de la médula espinal en pacientes que o bien no se han beneficiado, o no se consideraría que obtendría beneficio de los tratamientos convencionales [44].

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  1. Fibromialgia

La fibromialgia es uno de esos trastornos de causa desconocida pero de síndrome altamente discapacitante que, precisamente por desconocerse su etiopatogenia (causas), sumado a la falta de tratamientos específicos eficaces, a la medicina le ha costado reconocer como enfermedad. Recientemente acaba de publicarse un estudio de tipo “naturalista” (observacional) realizado en Barcelona, en el que se han evaluado los beneficios percibidos de la automedicación con cannabis en un grupo de mujeres que padecen esta enfermedad.

Cannabis y fibromialgia
La fibromialgia es uno de esos trastornos de causa desconocida pero de síndrome altamente discapacitante que, precisamente por desconocerse su etiopatogenia (causas), sumado a la falta de tratamientos específicos eficaces, a la medicina le ha costado reconocer como enfermedad. Recientemente acaba de publicarse un estudio de tipo “naturalista” (observacional) realizado en Barcelona, en el que se han evaluado los beneficios percibidos de la automedicación con cannabis en un grupo de mujeres que padecen esta enfermedad. Se trata de uno de esos raros estudios científicos cuyos resultados pueden ser de inmediata utilidad clínica tanto para los pacientes como para los médicos.

Se piensa que la fibromialgia es un trastorno de origen neuropático, esto es, que está causado por una alteración en el sistema nervioso. Si bien hay distintas teorías que tratan de aproximarse a la explicación de las causas, hoy en día está unánimemente asumido que se trata de una enfermedad de origen orgánico, con causas físicas reconocidas a pesar de que no existan, de momento, marcadores clínicos en los que pueda basarse un diagnóstico y éste se realice basándose únicamente en las manifestaciones clínicas que refieren los pacientes. Estas teorías van desde una desregulación de los sistemas de neurotransmisión (principalmente dopamina y serotonina), hasta una disfunción en los mecanismos fisiológicos de la regulación del estrés (lo que se conoce en jerga médica como eje hipotálamo-hipofisario-adrenal).

Tratamiento con Cannabis
Otras teorías explican los síntomas por una alteración del sistema inmunitario. Sea como fuere, el tratamiento con cannabis parece encajar con cada una de estas teorías, ya que, por ejemplo, se sabe que el sistema endocannabinoide está implicado en funciones fisiológicas que incluyen la regulación de los sistemas dopaminérgicos y serotoninérgicos, en la regulación de la respuesta fisiológica de estrés y, además, el sistema inmune está ricamente poblado de receptores CB2, por lo que es altamente influenciable por los cannabinoides, tanto endógenos como exógenos. De hecho, el principal síntoma de la fibromialgia es un bajísimo umbral al dolor y la sensación subjetiva de dolor está mediada, entre otros, por estos tres procesos fisiológicos mencionados, por lo que, independientemente de cuáles sean las causas, resulta coherente pensar que el tratamiento de la fibromialgia con cannabinoides puede ser una opción terapéutica a contemplar. Máxime cuando otros trastornos que también cursan con dolor neuropático y que tienen como base etiológica alteraciones inmunitarias, como es la esclerosis múltiple, son tratados con cannabinoides (el Sativex, el primer fármaco comercializado basado en extractos de cannabis, ha sido recientemente autorizado en España precisamente para el tratamiento de la esclerosis múltiple).De hecho, hay todo un variado grupo de síndromes clínicos funcionales para los que no se ha encontrado por el momento una explicación médica clara, como son la migraña o el colon irritable, y entre los que se encuentra la fibromialgia, y en los cuales el tratamiento con cannabis se ha mostrado útil en algunos pacientes. Por ello, el investigador Ethan Russo ha propuesto como explicación que la causa común de estos trastornos se basa en una desregulación del sistema cannabinoide endógeno (http://es.scribd.com/doc/43672268/Clinical-Endocannabinoid-Deficiency-CECD-Russo), lo cual si bien de momento no es más que otra hipótesis más de explicación de estos síndromes clínicos, debido a que comparten un cierto nivel de eficacia en el tratamiento con cannabis, de momento parece la idea más plausible. Otros síntomas propios de la fibromialgia, aparte del dolor, que como se ha dicho es el síntoma principal, son cansancio crónico, rigidez matutina, sueño constante y problemas afectivos.

Estudios y estadísticas al respecto
Participaron en él un total de 56 mujeres, con una media de 50 años de edad, aquejadas de fibromialgia, de las cuales la mitad (28) tomaban cannabis con fines de automedicación y la otra mitad no. Todas las mujeres tenían un grado de enfermedad entre moderado y severo de acuerdo con los criterios del Colegio Americano de Reumatología. Las mujeres fueron reclutadas en quince asociaciones distintas de pacientes aquejados de fibromialgia y de un club de consumidores de cannabis, todos de Barcelona. Ambos grupos estaban equiparados en variables sociodemográficas, en manifestaciones clínicas de la enfermedad (tipos de síntomas sufridos) y en tratamientos farmacológicos recibidos tanto alopáticos como basados en medicinas complementarias. El 40% de las mujeres del grupo cannabis tenía una historia de consumo de menos de 1 año; el 32%, de entre 1 y 3 años, y el restante 29%, de más de 3 años. Solamente 8 mujeres de las 28 habían consumido cannabis con fines recreativos previamente a tener la enfermedad. Todas las pacientes consumían marihuana: el 54% la fumaba, el 46% la consumía cocinada y el 43% combinaba ambas prácticas. 11 mujeres tomaban a diario; 5, entre 2 y 4 días por semana; 3, menos de 2 días por semana, y 8, sólo ocasionalmente. Cada toma implicaba entre 1 y 2 cigarrillos para las mujeres que lo fumaban y en una cucharada cuando era comida. 12 mujeres fumaban 1 cigarrillo de marihuana por día; 5, entre 2 y 3, y 3, más de 3 por día. Respecto a las fuentes de suministro, 14 mujeres conseguían la marihuana a través de la familia y los amigos; 7, del mercado ilícito; 5, proveniente de auto cultivos, y 2 se proveían en una asociación de consumidores. De entre todas las mujeres del grupo cannabis, 19 tenían informados a sus médicos acerca de sus consumos. Por último, 19 (68%) de las mujeres del grupo cannabis refirieron haber disminuido los tratamientos farmacológicos de prescripción médica gracias a la automedicación con cannabis. Las pacientes que usaban cannabis como automedicación lo utilizaban tanto para aliviar el dolor como para reducir los demás síntomas asociados a la fibromialgia.

A ambos grupos se les administró una serie de escalas para evaluar el grado de severidad de la enfermedad: el “Cuestionario de impacto de la fibromialgia” (http://www.institutferran.org/documentos/FIQ_espa%C3%B1ol_IFR.pdf), el “Índice de calidad de sueño de Pittsburg” (http://www.drmonteverde.net/files/GMM_2008-…pdf) y un cuestionario de calidad de vida llamado “SF-36” (http://www.chime.ucla.edu/measurement/SF-36%20Spain.pdf). Además, a las mujeres del grupo cannabis se les pidió que indicaran, en una escala de 1 a 5, el alivio percibido por el consumo de cannabis en una serie de síntomas: dolor, problemas de sueño, rigidez muscular, trastornos del estado de ánimo, ansiedad, dolores de cabeza, cansancio, cansancio matutino y trastornos digestivos. Las pacientes refirieron alivio en casi todos estos síntomas en proporciones que iban desde el 81% para los trastornos del sueño hasta el 14% para el dolor de cabeza. Ninguna mujer puntuó en empeoramiento de síntomas secundarios al consumo. También se les pidió que puntuaran de 0 a 100, dos horas antes y dos horas después de consumir, el alivio en una serie de síntomas: dolor, rigidez, relajación, somnolencia, bienestar. Para todos estos síntomas hubo una mejoría significativa comparando las puntuaciones tras dos horas después del consumo en relación con las dos horas previas al mismo. Por último, de las tres escalas arriba mencionadas administradas a todas las pacientes, sólo en la subescala “salud mental” del SF-36 hubo diferencias entre los grupos, siendo mejor la puntuación para el grupo de cannabis, lo cual implica que los beneficios subjetivos referidos no se manifiestan necesariamente en una mejora clínica. Futuras investigaciones deberán dilucidar, pues, si el beneficio referido por las pacientes con fibromialgia auto medicadas con cannabis es relevante desde un punto de vista clínico.

Cannabis vs Tratamientos farmacológicos
En resumen, se trata de un estudio naturalista, lo cual tiene sus limitaciones intrínsecas a la hora de extraer conclusiones definitivas, pero a la vez una alta validez ecológica, en el sentido de reflejar bien la cotidianeidad de las pacientes con este tipo de patología. Conviene destacar, en cualquier caso, que las pacientes del grupo cannabis eran refractarias a tratamientos habituales y que habían llegado al cannabis como última opción. Sería interesante investigar si, en mujeres con la enfermedad menos resistente al tratamiento, el cannabis podría ser de mayor utilidad que los tratamientos farmacológicos al uso, que tiene mayores efectos secundarios. En cualquier caso, el hecho de que gracias al consumo hubieran reducido otras medicaciones, no manifestaran sufrir efectos secundarios importantes secundarios al consumo y subjetivamente percibieran un alivio en la mayoría de los síntomas sufridos, teniendo en cuenta que las medicaciones al uso muestran poca eficacia en el tratamiento de los síntomas, encontrar algún tipo de alivio a un coste fisiológico despreciable puede suponer ya por sí solo un gran avance en el tratamiento de su enfermedad. Y ya, en otro orden de cosas, estudios como éstos permitirán en el futuro esclarecer si enfermedades como la fibromialgia se deben a una desregulación del sistema endocannabinoide y así ganar en conocimiento acerca de la etiopatogenia de esta altamente discapacitante enfermedad.

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  1. Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad producida por múltiples factores, caracterizada por la degeneración progresiva del nervio óptico, muerte de células de la retina y reducción del campo visual, y que, en última instancia conduce a una ceguera irreversible [1]. Uno de los principales factores que pueden influir en la aparición de glaucoma es la presión intraocular (PIO) alta, sin embargo, el suministro inadecuado de sangre al nervio óptico, el daño oxidativo y la apoptosis de células ganglionares de la retina (CGR) también son factores que contribuyen [1-4]. El sistema endocannabinoide existe en muchos tejidos oculares, y estudios post mortem han detectado disminución de los niveles de endocannabinoides en tales tejidos obtenidos de pacientes con glaucoma [5].

La administración de cannabinoides tanto ocular como sistémica disminuye la PIO en hasta un 30% (ver [2] para una lista completa de referencias). El cómo los cannabinoides reducen la PIO no está clara, pero se han propuesto varios mecanismos posibles incluyendo la reducción de la presión capilar, disminución de la producción de humor acuoso, y una mejor salida del humor acuoso y una facilidad en la salida [6-10].

Un estudio piloto bien controlado de seis pacientes con hipertensión ocular o principios de glaucoma de ángulo abierto primario, informó que una única dosis sublingual  de 5 mg de THC (aplicada por medio de un spray oromucosal) redujo significativamente, pero de manera temporal, la PIO 2 h después de la administración. Por otro lado, una única dosis sublingual de 20 mg cannabidiol (CBD) (que también contenía ~1 mg de THC) no tuvo ningún efecto, mientras que una  sola dosis sub-lingual de 40 mg de CDB (que contenía ~2 mg de THC) causó un aumento transitorio pero significativo de la PIO 4 h después de la administración [11]. Un estudio clínico no aleatorizado azar no, desenmascarado y no controlado informó una cierta mejora de la PIO después de la ingestión oral de THC (2,5 o 5 mg cuatro veces al día, hasta un máximo de 20 mg/día; duración del tratamiento de 3-36 semanas) en pacientes con glaucoma de ángulo abierto en etapa terminal, que no responden a los medicamentos o cirugía. Algunos pacientes parecieron desarrollar tolerancia a los efectos reductores de la presión intraocular del THC, y casi la mitad interrumpieron el tratamiento debido a los efectos psicoactivos y adversos asociados al THC (por ejemplo, mareos, sequedad de boca, somnolencia, depresión, confusión) [12].

Aparte de la reducción de la PIO, cannabinoides como el THC y el CBD también tienen efectos neuroprotectores lo que podría ser útil en el tratamiento del glaucoma [2, 13-22].
En conclusión, mientras se ha demostrado que fumar o comer cannabis reduce la PIO [23-25], la terapia basada en cannabinoide parece estar limitado por la corta duración de la acción de los cannabinoides (3-4 h) y los efectos físicos y psicotrópicos no deseados. Sin embargo, científicos señalan que los cannabinoides sintéticos también son efectivos en reducir la PIO y confieren neuroprotección y por tanto son el principal candidato como potencial nuevo tratamiento contra el glaucoma [26].

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  25. Zhan, G. L., Camras, C. B., Palmberg, P. F., & Toris, C. B. (2005). Effects of marijuana on aqueous humor dynamics in a glaucoma patient. Journal of glaucoma, 14(2), 175-177.
  26. Samudre, S., Hosseini, A., & Lattanzio, F. (2014). Cannabinoids: a novel treatment for glaucoma. Acta Ophthalmologica, 92(s253), 0-0.

  1. Parkinson

A pesar de haber casos informales publicados sobre mejoría en el parkinsonismo, dichos datos no se han podido objetivar. Sin embargo, los productos derivados del cannabis pueden ser útiles en la discinesia (movimientos anormales involuntarios) inducida por el tratamiento con Levodopa (medicamento mayormente recetado para tratar la enfermedad de Parkinson) sin que se produzca un empeoramiento de los síntomas principales.

Estudios preclínicos: Sistema cannabinoide.
Muchos componentes del sistema endocannabinoide (ligandos, enzimas, receptores) son muy abundantes en los ganglios basales, las estructuras cerebrales  principalmente afectadas en la enfermedad de Parkinson (EP). Un estudio demostró que pacientes recién diagnosticados con EP tenían más del doble de anandamida (un cannabinoide endógeno) en el líquido cefalorraquídeo en comparación con personas sanas [1]. En modelos animales de EP los niveles de receptores CB1 parecen estar regulados durante las primeras etapas pre-sintomáticas de la enfermedad, pero durante las fases intermedias y avanzadas de la enfermedad hay un aumento en la densidad y la función del receptor CB1 y un aumento de los niveles de endocannabinoides [2]. En conjunto, estos estudios sugieren una relación compleja entre la enfermedad de Parkinson y los cambios en el sistema endocannabinoide.
Resultados de estudios en animales sugieren  que agonistas (activadores) de los receptores cannabinoides inducen hipocinesia (falta o reducción de movimiento), por lo que no serían adecuados como medicamento de primera línea para tratar la EP [3]. Pero, por otro lado, la hipocinesia inducida por cannabinoide podría ser útil en la atenuación de la discinesia observada en pacientes con EP en tratamiento con Levodopa a largo plazo [4]. Además, como algunos cannabinoides, por ejemplo el THCV, tienen efectos anti-oxidantes, posiblemente podrían tener potencial terapéutico. Pero se requiere mucha más investigación para determinar si los efectos beneficiosos del THCV observados en modelos animales de EP pueden encontrar aplicabilidad en los seres humanos [5].

Estudios clínicos.
Los resultados de los ensayos clínicos que examinan el papel de los cannabinoides (cannabis, nabilona y un extracto oral de cannabis  estandarizado) en el tratamiento de la EP son diversos. Un estudio que incluyó a cinco pacientes con EP idiopática no encontró mejoría en el temblor después de un solo episodio de fumar cannabis (1 g de cigarrillo que contiene 2,9% de THC, 29 mg de THC total disponible), mientras que todos los sujetos se beneficiaron de la administración de Levodopa y apomorfina (medicamentos utilizados para tratar este síntoma) [6]. Otro pequeño ensayo clínico aleatorizado del cannabinoide sintético nabilona (0,03 mg/kg) en siete pacientes con EP encontró que se redujo la discinesia inducida por el tratamiento con Levodopa [7]. En contraste, un ensayo de cuatro semanas, demostró que un extracto oral de cannabis (2,5 mg de THC y CBD) no produjo acción pro o anti-parkinsoniana [8].

Si bien los estudios clínicos realizados hasta ahora entregan información contradictoria, es necesario realizar más de este tipo de ensayos controlados en pacientes para determinar el beneficio efectivo del uso de cannabis o cannabinoides en la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, científicos españoles señalan que al existir evidencia de que diversos cannabinoides muestran eficacia neuroprotectora sobre las neuronas, a través de una acción antioxidante, antiinflamatoria o antiexcitotóxica (anti daño y muerte de neuronas). Así como que la liberación endógena de cannabinoides tras daño neuronal constituye una respuesta fisiológica protectora. Si esta función neuroprotectora se puede transferir a la clínica, se creará un nicho importante para el desarrollo de agentes neuroprotectores [9] que puedan ser útiles en el tratamiento o la prevención de enfermedades neurológicas como el Parkinson.

Referencias
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  5. García, C., Palomo-Garo, C., García-Arencibia, M., Ramos, J., Pertwee, R. and Fernández-Ruiz, J. (2011), Symptom-relieving and neuroprotective effects of the phytocannabinoid Δ9-THCV in animal models of Parkinson’s disease. British Journal of Pharmacology, 163: 1495–1506
  6. Frankel, J. P., Hughes, A., Lees, A. J., & Stern, G. M. (1990). Marijuana for parkinsonian tremor. Journal of neurology, neurosurgery, and psychiatry, 53(5), 436.
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  9. Espejo, E. F. (2009). Potencial de los cannabinoides en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Actualización sobre el potencial terapéutico de los cannabinoides, SEIC, 85.

  1. VIH/SIDA

La relación del cannabis con el VIH/SIDA se debe principalmente a dos efectos fisiológicos, el primero es la capacidad para estimular el apetito y aumentar el peso corporal, el segundo y que aún se encuentra en investigación sería la capacidad de los cannabinoides de funcionar como inmunomodulador, es decir, controlar el sistema inmune, aumentándolo o disminuyéndolo a ciertas dosis.

Estimulación del Apetito
Un estudio mostró que fumadores experimentados de cannabis VIH positivos  con pérdida de masa muscular clínicamente significativa se beneficiaron tanto de dronabinol (un cannabinoide sintético, dosis 10-20 mg THC diaria) así como de cannabis fumado (tres inhalaciones cada 40 seg; cantidad diaria total estimada de 14,4 mg – 31,2 mg de THC por cigarrillo) [1]. Otro estudio posterior, empleó dosis aún mayores de dronabinol (20-40 mg en total de THC al día) y cannabis fumado (aproximado de 64-125 mg de THC total diario). Resultando en que ambos fármacos produjeron aumentos sustanciales y comparables en la ingesta de alimentos y el peso corporal, así como mejoras en el estado de ánimo y del sueño [2].

El vigente Reglamento de acceso a Marihuana Medicinal (MMAR) del departamento de salud de Canadá  permiten el uso de marihuana seca en el contexto de anorexia asociada al VIH/SIDA, caquexia y pérdida de peso en pacientes que o bien no han beneficiado, o no se podrían beneficiar con los tratamientos convencionales [3].

Sistema Inmune
Hoy se sabe que la capacidad inmunomoduladora de los cannabinoides tiene lugar principalmente a través de sus acciones en receptores específicos (CB2) presentes en las membranas de las células inmunológicas. Los receptores CB2 se expresan mayoritariamente en linfocitos B y en las células NK, pero también es posible encontrarlos en monocitos, neutrófilos, linfocitos T y mastocitos. Los resultados de las investigaciones a día de hoy son muy dispares, pudiendo encontrar variados hallazgos sin que éstos sean concluyentes.

Estudios in vitro (cultivos de células ), in vivo (modelos animales) y en consumidores de cannabis muestran que efectivamente algunos cannabinoides tienen efecto inmunomodulador, de forma que pueden incrementar o disminuir ciertas respuestas celulares y humorales (proliferación de los linfocitos B, linfocitos T y liberación de citoquinas) según el modelo experimental y el tipo de célula inmunitaria [4,5]. Estos efectos se producen a unas dosis de THC in vitro superiores a 5 mm y en modelos animales superiores a 5 mg/kg (en la especie humana una dosis de 0,02 a 0,04 mg/kg ya produce efectos psicoactivos) [4]. Otros estudios in vitro e in vivo sugieren que el efecto inmunomodulador del THC se puede atribuir en parte a la inducción de la apoptosis sobre las células inmunitarias [6].

El estudio más reciente que relaciona los cannabinoides y su efecto inmunomodulador fue publicado en junio de 2014, la investigación concluyó que la administración crónica de THC  reduce la carga viral y la inflamación del tejido duodenal en macacos rhesus machos infectados con el VIS, equivalente al VIH en simios. Esta nueva investigación indica que “un tratamiento crónico con THC modula las poblaciones de células T duodenales (células del sistema inmune presentes en el intestino), a favor de un equilibrio de citoquinas (proteínas producidas por células del sistema inmune que regulan el proceso de inflamación) pro-Th2, y disminuye la apoptosis (muerte celular) intestinal” [7].

Encuestas
De todas formas, datos de encuestas indican que el cannabis es utilizado por uno de cada tres pacientes norteamericanos con VIH/SIDA para tratar síntomas de la enfermedad, así como los efectos secundarios de varios medicamentos antirretrovirales [8,11]. Otro estudio, informó que más del 60% de los pacientes con VIH/SIDA se identifican como “usuarios de cannabis medicinal” [12]. Los pacientes que viven con VIH/SIDA reportan con mayor frecuencia el uso de cannabis para contrarrestar los síntomas de ansiedad, pérdida del apetito y náuseas, y al menos un estudio ha reportado que los pacientes que consumen cannabis terapéuticamente son 3,3 veces más propensos a adherirse a sus regímenes de tratamiento antirretroviral que los no usuarios de cannabis [13].

Ensayos clínicos
Datos de ensayos clínicos indican que el consumo de cannabis no tiene un impacto adverso en el recuento de células T (CD4 y CD8)  [14,15] y que puede incluso mejorar la función inmune [16,17].En 2007, investigadores de la Universidad de Columbia publicaron datos de ensayos clínicos informando que los pacientes con VIH/SIDA que inhalaron cannabis cuatro veces al día experimentaron aumentos sustanciales en la ingesta de alimentos … con poca evidencia de incomodidad y sin deterioro del rendimiento cognitivo. Concluyeron que “La marihuana fumada … tiene un beneficio médico claro en pacientes VIH positivos” [2].

Ese mismo año, investigadores del Hospital General de San Francisco y la Universidad del Centro de Investigación Clínica del Dolor de California informaron que la inhalación de cannabis reduce significativamente la neuropatía asociada al VIH en comparación con el placebo. Los investigadores informaron que la inhalación de cannabis tres veces al día redujo el dolor de los pacientes en un 34%. Llegaron a la conclusión de que “el cannabis fumado fue bien tolerado y eficaz, alivia el dolor crónico neuropático asociado al VIH de manera similar a los medicamentos orales utilizados para este dolor” [18].

Posteriormente en el año 2008, investigadores de la Universidad de California en San Diego reportaron hallazgos similares. Publicado en la revista Neuropsychopharmacology, concluyeron: “el cannabis fumado… redujo significativamente la intensidad del dolor neuropático asociado al VIH en comparación con el placebo, cuando se añade a los analgésicos estables, además el estado de ánimo, incapacidad física y calidad de vida mejoraron significativamente durante el estudio del tratamiento…. Nuestros hallazgos sugieren que la terapia con cannabinoides puede ser una opción efectiva para el alivio del dolor en pacientes con dolor debido al VIH intratable médicamente”  [19].

Más recientemente, la inhalación de cannabis se ha asociado con el aumento de los niveles de hormonas del apetito en la sangre de pacientes con infección por VIH [20]. En modelos animales (estudios preclínicos), la administración de THC se ha asociado con una disminución de la mortalidad y mejora en la progresión de la enfermedad [21]. También, en modelos preclínicos, se ha demostrado que los cannabinoides  disminuyen la replicación del VIH [22].

Algunos expertos creen que “la marihuana representa otra opción de tratamiento en la gestión de la salud” de los pacientes con VIH/SIDA [23] y que los cannabinoides “podrían ser utilizados en conjunto con los medicamentos antirretrovirales existentes, abriendo la puerta a una nueva generación de terapias para el VIH/SIDA” [24].

Aun de existiendo bastante evidencia de los buenos resultados de la utilización de cannabis y cannabinoides, es necesario reafirmar que ningún resultado es concluyente ante lo cual falta investigación que nos pueda indicar el verdadero efecto del uso de cannabis o cannabinoides sobre el VIH/SIDA.

Referencias.
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  3. Minister of Justice, Government of Canada. Marihuana Medical Access Regulations. 2011.
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  24. Temple scientists weaken HIV infection in immune cells using synthetic agents. May 1, 2013.

  1. TDHA/Hiperactividad

El trastorno por déficit de atención o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA/TDAH) es un trastorno neurológico caracterizado por el comportamiento impulsivo, la falta de atención y la hiperactividad. El TDA/TDAH es uno de los trastornos neuropsiquiátricos (entre los que también se incluye la esquizofrenia y el autismo) que actualmente se relaciona con un sistema endocannabinoide disfuncional.

Autismo
Los estudios científicos – además de una cantidad considerable de evidencias anecdóticas – sugieren un mayor énfasis en que completar el sistema endocannabinoide con fitocannabinoides podría conducir a un tratamiento mejorado del autismo, especialmente en los niños.

El cannabis como tratamiento para el TDA/TDAH
TDA es el término utilizado para referirse al trastorno hasta 1987, desde cuando se le conoce casi exclusivamente como TDAH. El TDAH es un trastorno complejo que se manifiesta en la infancia (por lo general, en edades comprendidas entre los seis y doce años) y el diagnóstico es tres veces más común en los niños que en las niñas (aunque se ha sugerido que los síntomas se manifiestan de manera diferente en las niñas, y por lo tanto, suelen pasarse por alto).

Los niños diagnosticados con TDAH presentan diferentes comportamientos sociales atípicos, como hablar sin parar, incapacidad para interpretar las señales sociales, inquietud e incapacidad para concentrarse en tareas tranquilas. Los individuos diagnosticados con TDAH también pueden ser impacientes y propensos a interrumpir o comportarse de forma inadecuada. Se cree que el TDAH está causado por una combinación de factores ambientales, genéticos y, posiblemente, víricos o bacterianos.

Los estudios con gemelos sugieren que hasta el 75% de los casos de TDAH tienen un origen genético, y varios estudios han demostrado que muchos de los genes implicados en el TDAH participan en la señalización dopaminérgica, de la que ahora se sabe que está modulada en parte por compuestos relacionados con el sistema endocannabinoide, tales como la anandamida. También se ha realizado por lo menos un estudio que indica que la infección o trauma cerebral pueden conducir al desarrollo de TDAH más tarde.

El papel del sistema endocannabinoide en el TDAH
Parece que las alteraciones prenatales del sistema endocannabinoide pueden ser una causa subyacente del TDAH. Se ha demostrado que el funcionamiento correcto de los endocannabinoides anandamida y 2-AG, junto con el de los propios receptores cannabinoides, juega, repetidamente, un papel esencial en el desarrollo cognitivo y psicomotor normal de los lactantes en desarrollo, no sólo en seres humanos, sino también en diversos modelos animales.

El equilibrio entre el comportamiento de búsqueda de novedad y el desarrollo de la inhibición del comportamiento de aversión al riesgo es fundamental para el desarrollo psicomotor normal, y se sabe que el sistema endocannabinoide desempeña un papel fundamental en la gestión de este importante equilibrio. La búsqueda de novedad excesiva junto con una menor inhibición del comportamiento es una característica clave del TDAH.
En un estudio que analizaba dos tipos de ratones criados sin receptores CB1 en las neuronas glutaminérgicas o en las GABAérgicas (células cerebrales que producen glutamina y ácido gama aminobutírico, respectivamente), se descubrió que los ratones sin receptores CB1 glutaminérgicos presentaban una menor búsqueda de la novedad, mientras que los que carecían de neuronas GABAérgicas mostraban una inhibición reducida del comportamiento.

Los niños diagnosticados con TDAH presentan muchas dificultades para concentrarse en tareas tranquilas durante períodos prolongados (© WoodleyWonderworks). Por lo tanto, la activación de los receptores CB1 ejerce funciones opuestas en la búsqueda de novedad y en la inhibición del comportamiento en función del tipo de neurona afectada. Esto demuestra que el correcto funcionamiento del SEC en relación con las conductas impulsivas es un sistema muy preciso y complejo, y que pueden producirse trastornos, como el TDAH, si se altera el equilibrio.

La base genética para el TDAH
Se tiene constancia de que hay una fuerte base genética para el TDAH, y también parece que las diferencias derivadas de la genética en la función endocannabinoide pueden alteren la respuesta individual a los cannabinoides.

En un estudio reciente (Pandolfo et al. 2009), se administró el agonista sintético del receptor CB WIN55,212-2 a dos líneas genéticas distintas de animales de estudio, ratas Wistar y ratas SHR. La cepa (línea consanguínea) de ratas SHR es bien conocida por presentar síntomas parecidos al TDAH.

Se demostró que en las ratas SHR, la administración de WIN55,212-2 causaba una predilección de lugar condicionada en las ratas adolescentes y adultas, mientras que en las ratas Wistar, WIN55,212-2 provocaba aversión al lugar, solamente, en las ratas adultas. Los efectos de contraste encontrados en las dos líneas genéticas diferentes sugieren que la composición genética es responsable, y la diferencia entre las ratas SHR adolescentes y adultas indica que también desempeña una función la expresión genética relacionada con la edad.

La importancia de los inhibidores de la absorción de anandamida
Los compuestos que inhiben la absorción de anandamida (ya sea directamente o mediante la inhibición de la liberación de la enzima amida hidrolasa de ácidos grasos o FAAH, responsable de la degradación de la anandamida) hacen que los niveles de anandamida producida naturalmente aumenten en el torrente sanguíneo, y se está comprobando que ejercen una gama, cada vez mayor, de efectos importantes.

La anandamida es de suma importancia para un sinnúmero de procesos de desarrollo necesarios para el rendimiento cognitivo y psicomotor normal. Se ha demostrado, en repetidas ocasiones, que la anandamida desempeña un papel en todas las etapas del proceso reproductivo, que va desde influir en la fertilidad de los padres, a supervisar la implantación embrionaria en el útero, a guiar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central del feto.

Los niños diagnosticados con TDAH están Los niños diagnosticados con TDAH están “en constante movimiento”, inquietos, sin control, y suelen correr en exceso (© peace6x)
Debido a esta creciente sensibilización sobre la importancia de la anandamida, se está considerando, seriamente, la hipótesis de que las alteraciones prenatales en el sistema endocannabinoide subyacen al desarrollo posterior de una serie de trastornos neuropsiquiátricos, como el autismo, la esquizofrenia y el TDAH.

En un estudio italiano (Viggiano et al. 2008), se investigó la relación entre la anandamida y el TDAH administrando el inhibidor de reabsorción de anandamida AM404 a ratas embarazadas de la línea genética Naples High Excitation (NHE), que es bien conocida por presentar hiperactividad y otros síntomas parecidos a los del TDAH. Los investigadores descubrieron que las ratas NHE a las que se había administrado AM404 presentaban una hiperactividad menor y una mayor capacidad de atención, en comparación con las ratas NHE que recibieron placebo.

Estos datos sugieren que los niveles reducidos de anandamida en ratas NHE embarazadas puede ser la base de los síntomas del TDAH, y resulta probable que aumentar los niveles de anandamida tenga un potencial terapéutico en el TDAH humano.

¿Dónde interviene la señalización dopaminérgica?
La señalización atípica de la dopamina en el cuerpo estriado (un área del cerebro relacionada con la función motriz fina y las interacciones sociales) desempeña un papel esencial en el TDAH, y también se sabe que modula la actividad del sistema endocannabinoide. Un estudio (Castelli et al. 2011), que investigaba la función del receptor CB1 en ratones criados para presentar síntomas de TDAH a través de una mutación en el gen transportador activo de dopamina (DAT), reveló que los ratones con deficiencia en DAT también carecían de la capacidad habitual del receptor CB1 de controlar importantes funciones sinápticas en el cuerpo estriado.

En otro estudio (Tzavara et al. 2006), realizado en ratones con deficiencia en DAT, se descubrió que los niveles de anandamida se reducían, significativamente, en el cuerpo estriado, y también reveló que tres agonistas endocannabinoides indirectos (compuestos que aumentan indirectamente los niveles de los agonistas directos, como la anandamida, y a través de este mecanismo activan los receptores CB), AM404, VDM11 y AA5HT redujeron la hiperlocomoción espontánea (movimientos excesivos, tales como inquietud o correr incontrolablemente).

Sin embargo, también se constató que los efectos de AM404, VDM11 y AA5HT se reducían de manera significativa cuando se administraba al mismo tiempo capsacepina, un antagonista TRPV1, no cuando se administraba junto al antagonista selectivo del receptor CB1 AM251. Esto indica que la señalización endocannabinoide disfuncional en el cuerpo estriado está relacionada con un aumento de los niveles de dopamina, y que los receptores TRPV1 son los moduladores primarios de este efecto. Por lo tanto, las terapias que activan los receptores TRPV1 pueden ser un área prometedora de la investigación para el TDAH y otros trastornos caracterizados por la hiperactividad.

El TDAH y el consumo de cannabis
Se ha estimado que entre el 17% y el 45% de los adultos diagnosticados con TDAH abusan o son dependientes del alcohol, y del 9% al 30% abusan o son dependientes de drogas distintas al alcohol. La evidencia anecdótica sugiere que una proporción significativa de los pacientes con TDAH consumen cannabis para auto medicarse, e informan de que sus síntomas se reducen y sus sentimientos de “desasosiego interno” se calman.
Las pruebas existentes sugieren una capacidad posible de los agonistas de los receptores CB1, tales como el THC, la anandamida y WIN55,212-2, para mediar algunos de los efectos del TDAH, ya que los ratones criados sin receptores CB1 presentaban un descenso de la conducta de búsqueda de novedad. Sin embargo, como los ratones criados sin receptores CB1 en las neuronas GABAérgicas presentaban una menor inhibición conductual, el efecto beneficioso se ve comprometido. No hay duda de que hay que seguir investigando para arrojar luz sobre la compleja relación entre el SEC, el comportamiento impulsivo y los trastornos como el TDAH.

Referencias
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  1. Sindrome Tourette

Síndrome de Tourette (ST) es un trastorno neuropsiquiátrico complejo de etiología desconocida que se caracteriza por tics vocales involuntarios. La gravedad de esta enfermedad varía ampliamente entre los pacientes. Aunque no hay cura para el síndrome de Tourette, el trastorno suele mejorar con la edad.

Una revisión de la literatura científica revela varios ensayos clínicos que investigan el uso de los cannabinoides para el tratamiento de TS. Escribiendo en la edición de marzo de 1999 de la revista American Journal of Psychiatry, los investigadores de la Escuela Médica de Alemania de Hanover, Departamento de Psiquiatría Clínica y Psicoterapia, reportaron éxito en el tratamiento del síndrome de Tourette con una dosis única de 10 mg de delta- 9 -THC en un paciente varón de 25 años de edad, en un ensayo clínico abierto no controlado. [ 1 ] los investigadores informaron que la puntuación de gravedad tic total del sujeto cayó en las dos horas después de la terapia cannabinoide, y que la mejoría se observó hasta un total de siete horas. ” Por primera vez, las experiencias subjetivas de los pacientes cuando fuman marihuana fueron confirmados mediante el uso de una escala de evaluación válida y confiable”, concluyeron los autores.

Los investigadores confirmaron una vez más estos resultados preliminares en un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, cruzado, ensayo de dosis única de THC en 12 pacientes adultos con ST. Los investigadores informaron de una” mejora significativa de los tics y el comportamiento obsesivo- compulsivo (OCB) después del tratamiento con delta- 9 -THC en comparación con el placebo. ” [2] Los investigadores no informaron el deterioro cognitivo en pacientes después de la administración de THC [ 3 ] , y concluyó , ” El THC es eficaz y seguro en el tratamiento de los tics y OCB en el TS “.[4]
Los investigadores confirmaron estos resultados en un segundo ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo de 24 pacientes que recibieron dosis diarias de hasta 10 mg de THC en un periodo de seis semanas. Los investigadores reportaron que los sujetos experimentaron una reducción significativa en los tics después del tratamiento de cannabinoides a largo plazo, [5] y sufrió ningún efecto perjudicial sobre el aprendizaje, la memoria o la memoria verbal. [6] Una tendencia hacia la mejora significativa de la capacidad de memoria verbal durante y después de la terapia fue también observado.
Una revisión de los datos publicados en la revista Pericial en Farmacoterapia de 2003, informó de que en los pacientes adultos con ST “La terapia con delta- 9 -THC debe ser evaluados como alternativa, si los fármacos bien establecidos no logran mejorar los tics o causan efectos adversos significativos”.[7] Una revisión de 2013 llega a la conclusión parecida: ” se recomienda a los expertos el THC para el tratamiento de ST en pacientes adultos, cuando la primera línea de tratamiento no mejoraron los tics en pacientes adultos resistentes al tratamiento, por lo tanto, el tratamiento con THC se debe tomar en consideración “.[8]

Referencias
  1. Muller-Vahl et al. 1999. Treatment of Tourette’s syndrome with delta-9-tetrahydrocannabinol. American Journal of Psychiatry 156: 495.
  2. Muller-Vahl et al. 2002. Treatment of Tourette’s syndrome with Delta-9-tetrahydrocannabinol (THC): a randomized crossover trial. Pharmacopsychiatry 35: 57-61.
  3. Muller-Vahl et al. 2001. Influence of treatment of Tourette syndrome with delta9-tetrahydrocannabinol (delta9-THC) on neuropsychological performance. Pharmacopsychiatry 34: 19-24.
  4. Muller-Vahl et al. 2002. op. cit.
  5. Muller-Vahl et al. 2003. Delta 9-tetrahydrocannabinol (THC) is effective in the treatment of tics in Tourette syndrome: a 6-week randomized trial. Journal of Clinical Psychiatry 64: 459-65.
  6. Muller-Vahl et al. 2003. Treatment of Tourette syndrome with delta-9-tetrahydrocannabinol (delta 9-THC): no influence on neuropsychological performance. Neuropsychopharmacology 28: 384-8.
  7. Kirsten Muller-Vahl. 2003. Cannabinoids reduce symptoms of Tourette’s syndrome. Expert Opinions in Pharmacotherapy 4: 1717-25.
  8. Kirsten Muller-Vahl. 2013. Treatment of Tourette syndrome with cannabinoids. Behavioral Neurology 27: 119-124


  1. La adicción del cigarrillo

La adicción al cigarro es considerada como una de las causas mundiales de muerte evitable, y frenar la tasa de fumadores ha convertido en una prioridad para los médicos. Afortunadamente, resulta que la administración de cannabidiol (CBD) ayuda con el manejo de los síntomas de abstinencia para los fumadores que desean dejar de fumar.

  1.  Dolores de cabeza y migraña

Los medicamentos de venta libre pueden ser eficaces en el tratamiento de dolores de cabeza; Sin embargo, muchos de estos tratamientos comunes de venta libre – como Aleve y Tylenol, entre otros – pueden conducir a un deterioro en la mucosa del estómago. El cannabis, por otro lado, se ha encontrado que es un tratamiento natural potencialmente eficaz para los dolores de cabeza, incluyendo las migrañas.

  1.  Lesión Cerebral Traumática

Dos encuestas recientes – una que aparece en la American Surgeon y la otra en Ciencias del Cerebro – ofrecen un apoyo sustancial a la idea de que el cannabis puede ser un tratamiento eficaz para las lesiones cerebrales traumáticas en niños perinatales y adultos.

  1. Adicción opioide
Los medios de comunicación y la comunidad médica por igual han reconocido la adicción a los opiáceos como una de las crisis de salud pública más importantes en la actualidad en los países occidentales. Sin embargo, un estudio, que aparece en la revista Journal of the American Medical Association, dice que los estados de EEUU con leyes sobre cannabis medicinal tienen una tasa de mortalidad relacionada con los opioides inferior (¡casi un 25 por ciento!).

  1.  Degeneración del disco
Los discos intervertebrales – también conocido simplemente como ‘discos’ – son masas de cartílago que se encuentran entre cada vértebra. Los discos degenerados, si no se tratan, puede dar lugar a la estenosis espinal, la osteoartritis, o hernias discales. Un estudio de 2014 en ratas con degeneraciones de disco recreadas encontró que los sujetos tratados con dosis más altas de cannabidiol vieron mejorar sensiblemente sus condiciones.

  1. Distrofia Muscular
La distrofia muscular es la degeneración lenta de la masa muscular de todo el cuerpo. Aunque la enfermedad es genética y la investigación sobre el tema aún no se ha sucedido totalmente, un estudio de 2010 detalla la forma en que el cannabis podría resultar beneficioso para los pacientes que sufren de la enfermedad.
  
  1. Malaria
La malaria se transmite a los humanos por mosquitos y puede dar lugar a todo, desde las obstrucciones de los vasos sanguíneos al daño de las células cerebrales. Mientras que las muertes relacionadas con la malaria han caído en los últimos años, un estudio en animales publicado el año pasado en la neurología encontró que el tratamiento con CBD mejora el funcionamiento de las tasas mentales y la supervivencia de los pacientes infectados con la enfermedad.
  
  1. Ataque vascular encefálico o Strokes

Se define como el bloqueo temporal de la sangre al cerebro – pueden tener efectos debilitantes a largo plazo sobre el motor y las habilidades del habla, así como el daño cerebral. Resulta que el cannabis puede proteger al cerebro de las víctimas de accidente cerebrovascular, lo que reduce la cantidad de daño sufrido.
  
  1. Enfermedades del corazón

Las enfermedades cardiovasculares – también conocida como enfermedad del corazón – se citan como la principal causa mundial de muerte, con aproximadamente 17,3 millones de muertes al año. Sin embargo, los estudios que trabajan con compuestos de cannabis médicos han encontrado que los cannabinoides  son eficaces en la mejora de las funciones cardiovasculares , y también con el daño causado por los ataques al corazón que pueden ser limitados a través de dosis ultra-bajas de THC.

  1. Enfermedad de Huntington

Este trastorno neurodegenerativo con el tiempo puede dar lugar a la degradación física y mental. Actualmente no existe ninguna cura, pero los estudios indican que el cannabis puede ser eficaz en la prevención de ciertas enfermedades neurodegenerativas, así como para el tratamiento de algunos de los síntomas asociados con la enfermedad de Huntington.

  1.  Alcoholismo

Para muchas personas que sufren de alcoholismo, el cannabis se ha convertido en un buen sustituto. En esencia, el cannabis les proporciona una alternativa mucho más segura y más sana.

  1. Obesidad

Un estudio reciente de los CDC encontró que la friolera de un 36 por ciento solo en EEUU son considerados obesos. Afortunadamente, los estudios muestran que el cannabis es altamente eficaz en la lucha contra la obesidad.

  1. Síndrome de vejiga dolorosa

Al menos un estudio ha encontrado que la cistitis intersticial – una enfermedad crónica de la vejiga también conocida como síndrome de vejiga dolorosa – puede ser tratada mediante el uso de los cannabinoides.

  1. Trastornos del Sueño

La falta de sueño puede conducir a una serie de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad. Muchos pacientes con insomnio han encontrado alivio a través de cannabis, especialmente del THC, que actúa como una ayuda natural del sueño.

  1. Sarpullidos, erupciones

Las erupciones en la piel o sarpullidos de culebrilla, mientras que son más comunes en pacientes de edad avanzada, sin embargo, son altamente prevalentes. Se estima que hasta un tercio de la gente va a desarrollar herpes zóster en su vida. Si bien una cura para la erupción aún no se ha descubierto, los cannabinoides pueden ofrecer tratamiento para el dolor asociado con efectos de la enfermedad.

  1. Osteoporosis

Varios estudios publicados en los últimos cinco años – incluyendo uno en el British Journal of Pharmacology y otro en Cell Metabolism – encontraron que la erosión ósea causada por la osteoporosis podría ser reducida mediante el fortalecimiento del sistema endocannabinoide de los pacientes afectados con terapias con cannabinoides.

2 comentarios:

  1. Les felicito por el resumen de las investigaciones en la aplicación del cannabis en tantas enfermedades curables que la 'ciencia médica' ha calificado de 'incurables'. Sobre la fibromialgia y diabetes mellitus (1 y 2)sugiero consultar los importantes hallazgos de la IACM (iNTERNATIONAL CANNABINOID RESEARCH SOCIETY) en http//www.cannabis.med.org. Saludos cordiales, y sigan adelante!!
    CARLOS CASTELBLANCO, DM, PS., HOMEOPATA.

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  2. Les felicito por el resumen de las investigaciones en la aplicación del cannabis en tantas enfermedades curables que la 'ciencia médica' ha calificado de 'incurables'. Sobre la fibromialgia y diabetes mellitus (1 y 2)sugiero consultar los importantes hallazgos de la IACM (iNTERNATIONAL CANNABINOID RESEARCH SOCIETY) en http//www.cannabis.med.org. Saludos cordiales, y sigan adelante!!
    CARLOS CASTELBLANCO, DM, PS., HOMEOPATA.

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